Dos de las jarras de azucenas de la Giralda están «muy dañadas», según los estudios del Cabildo

El Cabildo Metropolitano de Sevilla sigue examinando el estado de las cuatro jarras de azucenas tras la caída de una de ellas en la madrugada del pasado 5 de febrero, y lo cierto es que hay una preocupación creciente en la institución, ya que a tenor de lo examinado y lo que viene analizándose aún hoy día tras el descenso de las tres restantes al patio de los Naranjos se ha comprobado que al menos dos de las cuatro jarras de azucenas que hay en total se encuentran en «muy mal estado», concretamente las dos que dan a la plaza Virgen de los Reyes, según ha podido saber ABC. Se trata tanto de la jarra de azucenas del lado sureste, la desprendida sin causar heridos por la hora que era en el epicentro de la capital aquel día, algo que resulta evidente al provocar la caída, y también la jarra de la azucena noreste, que junto a las otras dos que aguantaron estoicas los embates del temporal, fueron retiradas el pasado sábado, como avanzó este periódico . Las dos restantes también están siendo objeto de una evaluación pormenorizada, pero los daños de las dos jarras surestes son los que más preocupan en este sentido y el Cabildo tomará una determinación en cuanto obtenga toda la información del proceso, ya que la continúa recopilando. Es precisamente el lado este de la Giralda el que más dañado se ha visto por la corrosión de los vástagos que la sujetan, y los profesionales que andan inmersos en las labores de conservación no descartan que lo mejor sea proponerlas a una restauración, a la vista de los desperfectos ocasionados, que han podido ser agravados no sólo por los males del temporal, sino por la corrosión en un tiempo indeterminado. «Pueden llevar así décadas o hasta siglos», precisan desde el Cabildo a este medio. De modo que Sevilla se ha librado de más que un susto, puesto que el incidente ha servido para poder estudiar detenidamente todos estos grupos escultóricos por dentro. Aluden, eso sí, a que se trata de un nuevo ejemplo de «otro vicio oculto», y un contratiempo sobrevenido que ha venido a constatar la importancia de reparar el edificio de la torre vigía de la capital hispalense, que será objeto de una restauración de todo el cuerpo renacentista del que está compuesto la Giralda, unos trabajos que se han visto algo retrasados por el episodio de la azucena caída, y que, según puede confirmar este diario, tendrá una duración inicial de 22 meses . Estos trabajos comenzarán a mediados de abril, esto es, justo después de la próxima Semana Santa, y si no hay grandes inconvenientes a lo largo de esos casi dos años, la Giralda volverá a lucir esplendorosa tanto con el cuerpo renacentista restaurado como con las azucenas repuestas, que supondrán el final de estas obras de adecuación. Con lo cual habrá que esperar hasta aproximadamente febrero de 2028 para dar por concluida esta nueva fase. Se procederá igualmente a efectuar un estudio metalográfico de los materiales que componen las jarras de azucenas, y poder confirmar tanto su estado de conservación, tanto de la eolípica como del vástago, que fueron diseñados por Hernán Ruiz y fundidos por Bartolomé Morel, quienes también ejecutaron el Giraldillo en 1568. Se espera que estos ensayos metalúrgicos permitan saber a ciencia cierta hasta qué punto es necesaria o no una restauración de las cuatro jarras de azucenas, teniendo en cuenta el estado de los ramos de azucenas, las asas y los cuerpos del cuello superior del conjunto escultórico de cada una de ellas.