El buen tiempo nos anima a todos a salir a la calle, y a quienes tienen mascota, a alargar los paseos, algo que también dispara ciertos riesgos. Y es que con las primaveras cada vez más tempranas y suaves, conviene tener muy presente a la oruga procesionaria del pino y otros inconvenientes de las subidas de temperaturas de los últimos días. Estos insectos adelantan su ciclo y multiplican los peligros para perros y gatos en parques, pinares y jardines urbanos. Así, con el aumento de las temperaturas aparecen mosquitos, pulgas y garrapatas, responsables de enfermedades graves para nuestros amigos de cuatro patas como la filariosis o la leishmaniosis, para las que existen vacunas no obligatorias y planes de prevención que debe pautar el veterinario. Mantener al día los antiparasitarios externos, usar collares específicos y aplicar pipetas cada cuatro semanas es clave para reducir el riesgo de picaduras e infecciones. A ello se suman las alergias primaverales: cada vez más perros presentan lagrimeo, estornudos, picores y pérdida de pelo tras la exposición al polen, síntomas que requieren diagnóstico profesional. Entre los peligros menos visibles de los paseos por el campo destacan las espigas, cuya forma en arpón facilita que se claven en almohadillas, orejas, ojos o fosas nasales. Tras cada salida por zonas con hierba alta es fundamental revisar patas, orejas y ojos y evitar que el animal se lama la zona afectada, ya que la espiga puede migrar hacia el interior y provocar infecciones serias. Un aporte adecuado de Omega 3 en la dieta, presente en algunos piensos y alimentos como el salmón, ayuda a mantener la piel en buen estado y a modular las respuestas inflamatorias. La gran protagonista de este aumento de riesgos es la oruga procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa), fácilmente reconocible por sus filas en 'procesión' y su cuerpo cubierto de pelos urticantes. Tradicionalmente asociada a finales de invierno y primavera, el ascenso de las temperaturas ha adelantado su presencia en el suelo y ampliado el calendario de peligro. El simple contacto con sus pelos en patas, hocico o, sobre todo, lengua puede desencadenar hipersalivación, inflamación muy intensa, cambio de color de la lengua, urticaria grave, vómitos, shock, hipotensión e incluso la muerte si no se actúa con rapidez. Los veterinarios del Hospital Veterinario Madrid Centro del Grupo Iskaypet, insisten en varias medidas básicas de protección: evitar zonas con pinos y bolsones visibles en época de riesgo, llevar al perro siempre con correa en áreas de posible presencia, no permitir que olfatee restos en el suelo, revisar patas y hocico tras el paseo y no manipular nunca orugas ni nidos. Si se sospecha contacto, debe lavarse de inmediato la zona con abundante agua templada, sin frotar, y acudir de urgencia al centro veterinario, ya que cada minuto cuenta para evitar secuelas irreversibles, indican desde la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA). La información, la vigilancia y la prevención son las mejores aliadas para que el buen tiempo sea realmente sinónimo de bienestar también para nuestras mascotas.