Melendi le pone 'Fecha de caducidad' al amor eterno

No hay fuegos artificiales. No hay escenografías imposibles ni giros efectistas. En Fecha de caducidad, la nueva canción de Melendi, solo hay un rostro en primer plano, una lágrima cayendo sin dramatismo impostado y una frase que resume el vértigo del adiós: "hay un futuro, pero no será juntos". A veces basta eso para removerlo todo. El single ha comenzado a generar una expectación notable tras el breve adelanto compartido en redes sociales. Pero más allá del impacto visual del videoclip -con el cantante mirando fijamente a cámara mientras se quiebra- lo verdaderamente potente está en el núcleo emocional de la canción: la aceptación de que incluso los amores intensos pueden tener fecha de vencimiento. "Tu mirada de hielo / me derrite en segundos / al ver que hay un futuro / pero no será juntos / y mi duda encendida…". El fragmento adelantado revela una narrativa que se aleja del reproche fácil o del despecho explosivo. Aquí no hay acusaciones directas ni victimismo. Lo que hay es conciencia. El título funciona como metáfora central y como concepto universal. Igual que cualquier producto marcado por el tiempo, algunas relaciones pierden su vigencia no por falta de sentimientos, sino porque el contexto cambia, las prioridades se transforman o el desgaste se impone. Fecha de caducidad no habla de traición ni de ruptura traumática; habla de asumir que lo que fue ya no encaja en el presente. Ese matiz es clave. Melendi no plantea el final como fracaso, sino como proceso. "Hay un futuro", canta, pero ese futuro no es compartido. La frase condensa una madurez emocional poco habitual en el relato pop tradicional, donde el amor suele representarse como eterno o devastado. Aquí hay algo más incómodo: la certeza tranquila de que amar no siempre implica quedarse. El primer plano prolongado convierte la canción en una experiencia casi íntima, como si el espectador asistiera a una confesión privada. No hay blanco y negro dramático ni una puesta en escena barroca; hay luz, piel y una emoción difícil de disimular. Musicalmente, es una base pop-rock sobria, con guitarras que sostienen la melodía y una progresión que acompaña sin desbordar. No parece una canción diseñada para el clímax explosivo, sino para el crecimiento sostenido. La producción -limpia, sin excesos- deja espacio a la voz y al texto, que son el verdadero centro de gravedad. Fecha de caducidad es el primer adelanto de Pop Rock, el nuevo álbum que verá la luz el 24 de marzo y que incluirá 12 canciones. Sin embargo, en este caso el contexto queda en segundo plano. Lo que importa es la canción y lo que anticipa: un Melendi dispuesto a situar la emoción en el centro del relato. Tras veinte años de carrera, el artista podría haber optado por la fórmula segura o por un giro radical. En lugar de eso, elige la introspección. La vulnerabilidad se convierte en punto de partida. Y esa decisión no es menor: en la cultura digital, donde la imagen suele imponerse al...