El fenómeno de la vivienda turística ha experimentado un importante giro en la Comunitat Valenciana. Un informe anual de HOSBEC para 2025 constata un descenso consolidado de las propiedades y plazas comercializadas en las principales plataformas. Este cambio responde a dos causas principales: los efectos de la regulación autonómica aprobada por el Consell en 2024 y el esfuerzo del propio sector por operar dentro de un marco de estricta legalidad. La radiografía del sector muestra que la provincia de Alicante es el territorio que concentra la mayor parte de la oferta, con un 63% del total de viviendas. Torrevieja se posiciona como el mayor núcleo, con casi el 15% del total. En contraste, la ciudad de València, a pesar de ser el municipio con más propiedades (19%), aloja a casi el 27% de los huéspedes de la comunidad. Por su parte, los destinos de Castellón, como Peñíscola y Oropesa del Mar, son los que menos variación han experimentado. El análisis de los principales destinos alicantinos revela que Guardamar del Segura es el municipio que más ha bajado en número de viviendas, con un destacado descenso del 15%, seguido de Denia, cuya oferta se ha reducido en un 8%. Además, la provincia destaca por registrar las estancias más prolongadas. Concretamente, la Vega Baja alicantina (Guardamar y Torrevieja) y L'Alfàs del Pi presentan una media anual superior a los seis días por reserva, mientras que en la ciudad de Alicante la media es de casi cuatro días. En cuanto a los indicadores económicos, el informe observa una corrección general a la baja de los precios. La tarifa media por reserva más elevada se encuentra en Calpe, rozando los 200 euros. Sin embargo, el precio más alto de toda la Comunidad Valenciana se registra en Benicàssim durante el mes de agosto, siendo el único municipio que supera la barrera de los 300 euros por noche. La ocupación media anual más favorable se da en las dos capitales, València y Alicante, que superan el 50%. El resto de destinos vacacionales presentan cifras más modestas, con ocupaciones medias que incluso bajan del 30%, lo que demuestra la fuerte estacionalidad de este modelo de alojamiento. Los picos de ocupación se alcanzan en julio y agosto, cuando se llega a rozar el 70% en las zonas más demandadas. Finalmente, el estudio de HOSBEC saca a la luz una conclusión relevante: "todavía queda una importante oferta ilegal de habitaciones en viviendas que se comercializan en estas plataformas y que la legislación autonómica prohíbe". Esta situación marca un objetivo claramente determinado para los servicios de inspección, que deben centrar sus esfuerzos en eliminar del mercado toda la oferta que no corresponda a propiedades o casas completas.