Baskonia no entraba en muchas quinielas como favorito, pero en la tertulia ya se percibía una sensación positiva antes del torneo. El equipo llegaba físicamente bien, salvo lesiones de traumatismo (no musculares), y mentalmente fuerte pese a resultados irregulares previos. «Creo que había una cierta sensación de que el equipo llegaba bien, y el equipo llegaba bien físicamente, salvo las lesiones y creo que el equipo estaba jugando bien», aseguró Juanjo Brizuela. La baja de Diop en el derbi previo a la Copa supuso un golpe duro, pero también activó una respuesta colectiva interna. El equipo dio un paso adelante y encontró soluciones con polivalencia y unión. «A partir de ese derbi hay un clic, hay una especie de conjura colectiva, de decir, bueno, vamos a salir, vamos a sobrellevar esto», explicó Carlos Pérez de Arrilucea. El cuadro favoreció a Baskonia al evitar a Madrid y Valencia en las primeras rondas, pero el primer partido ante Tenerife fue el más comprometido. Después llegaron exhibiciones ante Unicaja y, sobre todo, en la final ante un Madrid que se descompuso. El quinteto abierto, sin pívot clásico, resultó muy incómodo para los rivales. «Era un equipo muy jodido de jugar, muy difícil, al cual el resto de equipos no podían frenarlo con cierta garantía», destacó Juanjo Brizuela. Paolo Galbiati demostró maestría en torneos cortos (tercera Copa en su carrera) y conectó con un grupo que rotó con intensidad y adaptabilidad defensiva y ofensiva. El técnico no se cerró a esquemas y sacó lo mejor de cada rol. «Hay momentos en que rotación es casi un caos, un caos controlado, obviamente», reconoció Carlos Pérez de Arrilucea. Todos brillaron en su momento: desde Diakité y Melli hasta Howard en la final, cuando leyó el partido con madurez y evitó el triple loco. El ataque encontró siempre ventaja ante Tavares y la defensa colectiva fue clave. «Vemos a un Howard que intenta jugar con el reloj, que busca las faltas, está leyendo el partido muy bien», valoró Carlos Pérez de Arrilucea. La Copa es una isla: tres semanas de preparación cambian todo. Ahora Baskonia debe mantener el nivel en Liga Endesa, donde no puede permitirse despistes, y gestionar lesiones (Diop, Kurucs, Howard) y la llegada de Tadas Sedekerskis. La polivalencia seguirá siendo arma, pero el cupo de extracomunitarios y el mercado condicionarán decisiones. «Ahora mismo con lo que tenemos, hay que recuperar bien a Kurucs, hay que recuperar bien a Howard, hay que recuperar a Diop y a ver qué pasa con Nowell y a ver qué pasa también con Simons», advirtió Juanjo Brizuela. La celebración en Vitoria fue masiva y emotiva, con miles en la Virgen Blanca tras 17 años sin título. La afición baskonista demostró paciencia, comprensión y una pasión contenida que estalló con el trofeo. Vital sigue siendo ciudad de baloncesto. «Esto confirma también que Vitoria es una ciudad de baloncesto, que tiene un equipo del que siempre espera, la afición siempre espera y es paciente», resumió Carlos Pérez de Arrilucea.