La familia de Domenico, el niño de tan solo dos años y medio fallecido tras recibir un trasplante de un corazón "quemado", se encuentra "roto completamente". Así lo ha expresado su tío, Anthony Mercolino, quien ha roto su silencio para relatar el calvario que están viviendo y reclamar que se haga justicia. En una entrevista, Mercolino ha dejado claro que la lucha de su hermana, la madre del pequeño, será implacable: "Ella no parará hasta que no salga a la luz qué ha pasado, quién es el responsable". La tragedia, que ha conmocionado a la opinión pública, se encuentra bajo investigación judicial con, por el momento, siete médicos imputados. Anthony Mercolino ha reconstruido los hechos que llevaron al fatal desenlace. Ha explicado que su sobrino Domenico padecía una malformación en el corazón y se encontraba en lista de espera para un trasplante. Sin embargo, ha querido subrayar que el pequeño no estaba en una situación crítica. "Mi sobrino estaba bien", ha insistido. "Estaba en casa con su madre, con sus hermanos, tomando su medicación cada mañana. Mi sobrino estaba vivo". Todo cambió el 23 de diciembre, en vísperas de Navidad. Ese día, la familia recibió la llamada que tanto anhelaba. "Nos llamaron diciendo: 'hay un regalo de Navidad, vamos a tener un corazón nuevo para tu hijo'", ha recordado el tío. La noticia, aunque fantástica, llenó de prisa a la familia, que se encontraba en Nápoles. "Mi hermana apresurada con su marido, llegó al hospital, lo operaron", ha relatado. Pero la esperanza se tornó en angustia pocas horas después de la intervención quirúrgica. La madre, en un estado de shock, solo acertaba a repetir una frase que alertaba de que algo iba terriblemente mal. "El corazón no arranca, el corazón no arranca", le decía a su hermano por teléfono. Mercolino ha descrito su confusión en ese momento: "Yo no entendía, le decía, '¿pero por qué? ¿qué pasa? ¿qué explicación te han dado?'". Los médicos decidieron entonces conectar al pequeño a una máquina de soporte vital (ECMO) con la idea de mantenerlo con vida hasta la llegada de un segundo órgano compatible. Desafortunadamente, ese segundo corazón nunca llegó a tiempo. Lo más doloroso para la familia fue descubrir la presunta causa de la tragedia a través de los medios de comunicación. "Mi hermana se enteró por los medios que el corazón era un corazón quemado", ha lamentado Mercolino. Aunque la investigación sigue abierta y la familia prefiere ser cauta, las primeras informaciones apuntan a un grave fallo en la cadena de conservación y transporte del órgano. "El corazón que fue trasplantado [...] no fue trasladado en condiciones idóneas a nivel de transporte, de mantenimiento y del hielo que se utilizó", ha señalado el tío del pequeño. La gran incógnita que persigue a la familia es por qué, a pesar de las condiciones deficientes del órgano, el equipo médico del hospital de Nápoles decidió seguir adelante con la operación. "De una manera inexplicada, cuando llegó al hospital de Nápoles, decidieron trasplantarlo. Abrieron a mi sobrino y le pusieron un corazón que no funcionaba", ha sentenciado con dureza. Por estos hechos hay una investigación en curso con siete médicos imputados, aunque no se han esclarecido aún las responsabilidades exactas de cada uno. La madre del niño, según su hermano, está enfocada en una única meta: la justicia. "Ella no parará hasta que no salga a la luz qué ha pasado, quién es el responsable o los responsables", ha afirmado Anthony. Lejos de cualquier sentimiento de venganza, lo que la familia busca es que un error de tal magnitud no quede impune. "Ella no culpabiliza a nadie, simplemente quiere justicia. Quiere que la persona o personas responsables puedan pagar por los hechos, porque no hay valor económico que pueda repagar el daño que le han hecho a mi hermana", ha añadido. El dolor de la familia se ha visto agravado por lo que Anthony Mercolino describe como un intento de "lucrarse de una situación tan difícil". Ha denunciado la aparición de perfiles en redes sociales como Instagram o TikTok que venden productos con la imagen de su sobrino. "Veo camisetas con fotos de la cara de mi sobrino", ha lamentado. La familia se ha visto obligada a emitir un comunicado para desvincularse por completo de estas iniciativas y denunciar a quienes se aprovechan de su tragedia. Para canalizar el dolor y honrar la memoria del pequeño, la madre ha decidido crear una fundación. "La única cosa verdadera que hay ahora mismo es la fundación que decidió abrir mi hermana hace poco, que lleva el nombre de su hijo", ha explicado Anthony. El objetivo es "ayudar a crear [conciencia] y apoyar a otras familias que han pasado desafortunadamente por lo que tuvo que pasar ella". Es un intento de transformar el inmenso dolor en una fuerza para el bien, aunque la herida, como reconoce su tío, es demasiado profunda. "No sé si un día ella se pueda recuperar de eso", ha concluido.