Cantabria ha comenzado a vislumbrar una salida al bloqueo presupuestario que arrastra desde finales de 2025. Después del intento fallido de aprobar las cuentas en noviembre, la comunidad ha operado durante el inicio de 2026 con los presupuestos prorrogados, es decir, con las cifras del ejercicio anterior. Sin embargo, el escenario ha dado un vuelco esta semana tras la llamada de la presidenta, María José Sáenz de Buruaga, a la candidata regionalista, Paula Fernández Viaña, para abrir una vía de diálogo que podría desbloquear la situación. Hasta ahora, la prórroga presupuestaria ha permitido mantener en funcionamiento la administración y los servicios esenciales, pero ha limitado la capacidad de introducir nuevas inversiones o ampliar partidas. Esta situación genera incertidumbre en el tejido económico, ya que un autónomo que espere una ayuda, una ONG una subvención o una empresa un incentivo, no pueden contar con ellos si no estaban previstos en 2025. En este contexto, Fernando García Andrés, presidente del Colegio de Economistas de Cantabria, subraya que aprobar unos nuevos presupuestos aporta estabilidad a empresas, agentes sociales y ciudadanos. Para el experto, la clave es clara: "en economía, despejar incertidumbres siempre es positivo". Por ello, considera que alcanzar un acuerdo cuanto antes sería lo más razonable. Aunque han transcurrido casi dos meses de 2026, el consenso entre los economistas es que sí tiene sentido aprobar las cuentas. La mayor parte del gasto público y de las inversiones se concentra a lo largo del ejercicio, por lo que un nuevo marco para los diez meses restantes puede marcar la diferencia en la planificación y ejecución. El presupuesto, además, no es solo una herramienta contable, sino un instrumento político que define prioridades y envía señales a los mercados. Lo que se debate tiene un impacto directo en el tejido productivo de Cantabria. La región cuenta con un elevado número de autónomos y pymes que dependen de ayudas públicas, así como organizaciones sociales que necesitan la actualización de sus subvenciones. La aprobación de un nuevo presupuesto también facilitaría la puesta en marcha de proyectos estratégicos o la ampliación de políticas sociales. La palabra que más se repite en el análisis económico es "incertidumbre". Cuando el marco presupuestario no está definido, las decisiones de inversión y planificación tienden a retrasarse, generando una tendencia a la cautela en empresas y asociaciones. Por el contrario, un acuerdo presupuestario enviaría un mensaje de estabilidad institucional, algo clave en el actual contexto nacional. La reunión de este viernes entre el PP y el PRC puede suponer un punto de inflexión. Si hay acuerdo, Cantabria pasará del modo provisional al modo planificado, dando certidumbre a los agentes económicos. Si no, la prórroga podría convertirse en la norma para todo 2026, con el impacto que ello conlleva en una economía donde el tiempo rara vez es neutro.