La conexión ferroviaria directa por alta velocidad entre Málaga y Madrid cumple este viernes 40 días interrumpida, y con el paso de los días no solo no se recupera la normalidad, sino que se recrudece la confrontación en el plano político. El motivo de la disputa se centra en las cifras sobre las pérdidas económicas que esta situación está generando en la Costa del Sol, un baile de números que ha provocado un choque frontal entre el Gobierno central y la Junta de Andalucía. Mientras desde el ejecutivo autonómico, la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM) y la patronal hotelera AEHCOS se advierte de un grave perjuicio económico, el Ejecutivo central califica estos datos de poco rigurosos y los enmarca en una estrategia de confrontación política. La voz más contundente desde el Gobierno central ha sido la del subdelegado en Málaga, Javier Salas, quien ha cargado duramente contra los informes de la Consejería de Turismo de la Junta de Andalucía. Salas no ha dudado en calificar las estimaciones de pérdidas como poco serias, poco científicas y frívolas. El subdelegado ha basado su crítica en la enorme disparidad de los datos que se han hecho públicos, que según él, han oscilado sin un criterio claro. "Desde 110 millones de euros, 190, 255, 300, incluso 2.000 millones, y es evidente que son muchas cifras muy dispares", ha señalado Salas para desacreditar la metodología y la intención detrás de estos informes. Para el representante del Ejecutivo, estas estimaciones responden más a una estrategia de oposición que a un análisis riguroso. "Son consideraciones del Partido Popular poco serias, al menos, poco científicas y frívolas, como me acusa el consejero de Turismo a mí por decir esto", ha declarado, evidenciando la trifulca directa que mantiene con el responsable autonómico. En contraposición, la Consejería de Turismo, gestionada por el PP, sostiene que la incertidumbre sobre la restitución del servicio ha provocado una caída de las reservas turísticas para Semana Santa de entre un 20% y un 30%. Esta drástica reducción, según sus cálculos, se traduciría en un impacto económico negativo cercano a los 190 millones de euros para el sector. Mientras las administraciones libran su particular batalla, los viajeros sufren las consecuencias directas de una desconexión que se alarga más de lo previsto. La línea de alta velocidad no permite actualmente un viaje directo entre Málaga y Madrid debido a los trabajos de reparación de un talud que se desprendió sobre la vía a la altura de Álora a causa de las fuertes lluvias. Esta incidencia se sumó a una interrupción previa por el accidente de un tren en Adamuz, prolongando los problemas de conexión. Para salvar este tramo, los pasajeros deben realizar un transbordo en autobús desde la estación de Málaga-María Zambrano hasta la de Antequera-Santa Ana, donde finalmente pueden subir al tren de alta velocidad con destino a Madrid, y viceversa. Esta solución provisional ha incrementado notablemente la duración del viaje. Según testimonios de viajeros recogidos por la Cadena COPE, el trayecto completo se prolonga ahora hasta las cuatro horas y media, lo que supone casi dos horas más de lo que era habitual antes de las incidencias. Sin embargo, esta percepción contrasta fuertemente con la versión oficial ofrecida por el subdelegado del Gobierno. Javier Salas ha insistido en varias ocasiones en que el tiempo de viaje "solo se alarga unos 45 minutos". Además, ha querido matizar que el servicio no está cancelado: "El AVE Málaga-Madrid no se ha interrumpido, sigue funcionando, eso sí, gracias a la operadora pública Renfe, y con un trasvase en autobús entre Málaga y Antequera mientras duren las obras". Salas también ha apuntado que, como alternativa, "se ha reforzado y hay más rutas en avión". Tras varios plazos incumplidos, la última fecha comprometida por el Gobierno para el restablecimiento completo del servicio es el próximo 23 de marzo. La proximidad de esta fecha con el inicio de la Semana Santa de Málaga, apenas cuatro días antes del Viernes de Dolores, añade una enorme presión y genera una gran desconfianza en el sector turístico y en otras administraciones. Desde la Diputación de Málaga, su presidente, Francisco Salado, ha manifestado públicamente su escepticismo. "Le exijo al Gobierno que se tome en serio y que cumpla ese compromiso, que el 23 de marzo esté restablecido el tráfico ferroviario", ha reclamado Salado. El presidente de la Diputación ha advertido del enorme daño que esta situación ya ha infligido a la imagen y la economía de la provincia. "Ya le ha creado un prejuicio muy grave al sector turístico, porque las reservas se están cancelando ante esa incertidumbre, y va a suponer una pérdida económica sin precedente", sentenció. Esta incertidumbre es, precisamente, el principal argumento de touroperadores y hoteleros, que ven cómo los visitantes optan por otros destinos ante la falta de garantías sobre el transporte. La confrontación política, lejos de calmar las aguas, añade más leña a un fuego que amenaza con dañar seriamente una de las temporadas turísticas más importantes para Málaga y toda la Costa del Sol.