La resistencia a los antibióticos es uno de los grandes desafíos de la medicina moderna. En infecciones graves como la neumonía en pacientes de UCI, el diagnóstico podía demorarse hasta tres días, un tiempo crítico. Sin embargo, la Clínica Rotger y el Hospital Quirónsalud Palmaplanas han implementado una técnica pionera en España que identifica en pocas horas el germen causante y el antibiótico más eficaz. El doctor Francisco Aliaga, responsable del área de biología molecular, explica que han logrado "adelantar el diagnóstico de pacientes con neumonía" de forma radical. Gracias a estas técnicas moleculares, lo que antes requería un mínimo de "3 o 4 días", ahora se resuelve "en cuestión de horas". Esto evita iniciar un tratamiento antibiótico empírico, que a menudo conlleva más toxicidad y empeora el estado del paciente. Para un paciente crítico con neumonía, ganar 48 horas en el diagnóstico "puede resultar la línea entre la vida y la muerte", afirma el doctor Aliaga. Un tratamiento rápido y dirigido no solo aumenta las posibilidades de supervivencia, sino que también minimiza los efectos secundarios de los antibióticos, como la toxicidad hepática o renal. El doctor Aliaga confirma que estamos ante una amenaza real por la resistencia de los antibióticos. El abuso de antibióticos ha provocado que los microorganismos se adapten y se vuelvan resistentes, una capacidad que incluso pueden transmitirse entre ellos. "La presión antibiótica al final puede provocar que un microorganismo se se vuelva resistente", advierte. Esta situación podría llevarnos a un punto crítico. "Puede llegar un momento donde se nos acaben las dianas terapéuticas para poder tratar este tipo de microorganismos", señala el especialista. Para combatir este problema, se han creado grupos de trabajo PROA, dedicados a la revisión y optimización de los tratamientos antibióticos. Estas técnicas de biología molecular no son exclusivas para la neumonía. El doctor Aliaga recuerda que son herramientas muy sensibles y específicas que se han vuelto fundamentales en el campo de las enfermedades infecciosas. Su uso fue clave, por ejemplo, para el diagnóstico del coronavirus durante la pandemia. La tecnología se aplica también con éxito en otros cuadros graves como la encefalitis, la meningitis o la sepsis. Sin embargo, el doctor subraya que la herramienta no es nada sin una buena comunicación: "el laboratorio se ha convertido en un eje central de comunicación entre servicios y entre clínicos" para dar valor a estos avances.