A partir de este viernes 27 de febrero de 2026, la Dirección General de Tráfico ha activado un total de 33 nuevos radares distribuidos en carreteras de once Comunidades Autónomas. Esta medida se enmarca dentro del Plan de instalación de 122 nuevos puntos de control de velocidad que estaba previsto para el año 2025. Con esta última incorporación, Tráfico ya ha conseguido poner en servicio 106 de estos puntos, mientras que el resto de los dispositivos proyectados se terminarán de instalar a lo largo del presente año 2026. De los nuevos cinemómetros que entran hoy en funcionamiento, 20 corresponden a radares de tipo fijo y 13 son radares de tramo. La ubicación de estos nuevos dispositivos abarca una amplia geografía, situándose en vías de Andalucía, Aragón, Asturias, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Comunidad de Madrid, Galicia y Murcia. Entre los puntos destacados, se encuentran tramos en la A-31 y A-7 en Alicante, la M-501 en Madrid o la A-355 en Málaga, además de radares fijos en vías como la N-232 en Zaragoza o la CL-623 en León. Según informa la DGT, todos estos puntos de control están debidamente señalizados en la carretera y sus coordenadas han sido publicadas en su web oficial para que los conductores puedan incluirlos en sus navegadores. En cuanto a la gestión de las infracciones, Tráfico ha establecido un periodo de cortesía inicial. Durante el primer mes de funcionamiento, los conductores que superen los límites de velocidad permitidos no serán sancionados económicamente de forma inmediata. En su lugar, recibirán en su domicilio una carta informativa advirtiéndoles de que han sido captados por un radar con exceso de velocidad. Sin embargo, una vez transcurrido este primer mes de concienciación, el sistema comenzará a emitir denuncias formales y los infractores recibirán la multa correspondiente. Tráfico explica que el objetivo principal de esta expansión tecnológica es la reducción de la siniestralidad, ya que está demostrado que una mayor velocidad dificulta la capacidad de reacción y agrava las lesiones en caso de accidente. Según los datos de la DGT, la velocidad inadecuada sigue siendo un factor concurrente en el 24% de los accidentes mortales en carretera, habiéndose registrado 307 siniestros mortales por esta causa en 2024. Desde que se implantó el primer plan de radares fijos en España en el año 2005, el número de víctimas mortales se ha reducido en un 75%, lo que refuerza la apuesta de las autoridades por estos sistemas de control como una herramienta eficaz para salvar vidas.