Un estudio de Neurociencias revela que la enfermedad que se caracteriza por la ausencia de iris provoca una pérdida de sensibilidad en la córnea

La aniridia congénita es una enfermedad rara que, aproximadamente, afecta a una de cada 80.000 personas y que, en la mayoría de casos, está causada por mutaciones en el gen PAX6, esencial para el desarrollo de las estructuras oculares. La patología se caracteriza por la ausencia total o parcial del iris. No obstante, sus efectos van mucho más allá, ya que quienes la padecen suelen experimentar problemas de enfoque, fotofobia y diversas complicaciones que pueden agravarse con el tiempo. Ahora, un estudio clínico liderado por el Laboratorio de Neurobiología Ocular del Instituto de Neurociencias, centro mixto de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y publicado en la revista “Cornea”, ha demostrado por primera vez que esta patología no solo afecta a la anatomía del ojo, sino también al funcionamiento de los nervios sensoriales de la córnea.