La España de Chus Mateo coge vuelo

Un tercer cuarto fabuloso (14-33) catapultó a España hacia su tercera victoria en la primera fase de clasificación al Mundial 2027. Un triunfo ante Ucrania (66-86), su principal rival por el liderato, que la mantiene invicta, ya con un pie en la segunda ronda y cargándose de sensaciones positivas en la segunda ventana con Chus Mateo al mando. Hubo baloncesto de muchos quilates en ese regreso de los vestuarios. Hasta entonces Ucrania había plantado cara, apoyada en el buen hacer de su primer base, Oleksandr Kovliar, y en los propios errores de la selección, sobre todo en los lanzamientos. El bajísimo porcentaje en los tiros de dos, cercano al 30%, era un lunar demasiado grande para un equipo que, en realidad, cumplía en el resto de apartados. Buena defensa, dominante en el rebote, sobre todo en el ofensivo, y con criterio defensivo. Solo Ferrán Bassas mantenía unos números aceptables, suficiente para ostener a España en el partido, pero no para superar a los ucranianos, y mucho menos marcharse en el marcador. A España le tocó jugar en un desangelado en Riga, hogar provisional para el exilio de los ucranianos. Poca gente, nada bulliciosa además, para un partido que hacía de telonero del Letonia-Polonia del grupo G, y que medía a los dos mejores del grupo A, ambos invictos hasta ese momento. No era definitivo, pero sí importante porque las victorias y las derrotas se arrastran a la segunda ronda, donde de verdad se jugará el pase al Mundial 2027. Por fortuna, la España fallona se quedó en el vestuario, dando lugar a una versión mucho más efectiva que cambió por completo el decorado. La selección empezó a correr, a castigar tras cada recuperación y a convertir segundas opciones. A destacar varios nombres: el de Cárdenas, brillante en la conducción y en la anotación (acabó con 16 puntos, máximo anotador de la selección junto a Bassas); el de Pierre Oriola, un campeón mundial de vuelta a la selección a los 33 años que resultó fundamental, junto a Fran Guerra, en el dominio de los tableros; el de Jaime Fernández, otro veterano en una segunda juventud sin miedo a asumir responsabilidades. Agresivo, decisivo atacando el aro y generando ventajas constantes. Y los de Bassas, impecable desde el triple, y Francis Alonso, que apareció en el momento justo para romper el partido con buenas acciones tanto en defensa como en ataque. España anotó en ese tercer periodo más puntos que en toda la primera mitad, reflejo de una transformación total y dejó a Ucrania desbordada y sin respuesta. Chus Mateo sonreía satisfecho al inicio del último cuarto, en donde la selección llegó a alcanzar una diferencia máxima de 19 puntos. De ahí al final ya no cambió nada. España controló bien el último conato de rebelión de los ucranianos, dirigido por Bobrov, y llegó al tramo final sin riesgo. Ambos equipos volverán a verse las caras el próximo lunes en el Palacio de los Deportes de Oviedo. Devuelven visita los amarillos en un partido que puede sellar la clasificación de España para la segunda fase a falta de la ventana de julio, en la que se jugarán los segundos partidos ante Georgia y Dinamarca, a quienes ya se ganó en el estreno como seleccionador de Chus Mateo.