El caos en Rodalies provoca un trasvase masivo de usuarios al autobús y colapsa el sistema

La crisis de Rodalies ha provocado un cambio drástico en los hábitos de movilidad de miles de ciudadanos, generando un "incremento de usuarios tan grande y tan súbito" en el servicio de autobús que el sistema ha llegado a su límite. Así lo advierte Pol Méndez, técnico de la Asociación por la Promoción del Transporte Público (PTP), quien califica la situación actual de "insostenible" y alerta de que los autobuses, tanto los servicios habituales como los refuerzos, están operando "al límite de su capacidad". Mientras que un tren de Rodalies puede transportar cómodamente a 1.000 o 2.000 personas, un autobús tiene una capacidad de apenas "cincuenta y tantas". Esta diferencia abismal hace que el autobús no sea una alternativa viable a medio y largo plazo. La situación ha convertido los desplazamientos diarios en una "odisea", con viajeros que sufren "colas tremendas" para poder subir a un vehículo. "A día de hoy es insostenible", recalca Méndez, quien añade que prolongar esta solución no sería sostenible "ni ambiental ni económicamente". Para los usuarios que dependen del transporte público para ir a trabajar o a un centro de estudios, la situación se ha convertido en una "aventura diaria y un machaque brutal para el coco", especialmente para quienes viajan desde puntos como Vilanova o Tarragona. La incertidumbre constante obliga a salir de casa "cuatro horas antes" para una cita médica, sin ninguna garantía de puntualidad. Este estrés continuado tiene consecuencias directas sobre el bienestar de las personas. Pol Méndez es tajante al respecto: "Se está demostrado que genera problemas de la salud mental, pero también de salud física". El técnico de la PTP menciona el impacto directo sobre "los trabajadores que no llegan puntuales al trabajo, los estudiantes que tienen un examen en la universidad y todas aquellas personas que tienen una cita médica". La recomendación de "salir con más antelación" es, para Méndez, una solución inviable que ignora el derecho a la conciliación familiar y a tener una vida digna. "Son personas que tienen una vida", recuerda. Desde la PTP se apunta a una causa de fondo para explicar el colapso actual del servicio ferroviario. La red ha sufrido una falta de inversión crónica que ha deteriorado progresivamente su fiabilidad y capacidad. A esta situación se suman los efectos de obras actuales que, si bien algunas son necesarias, complican todavía más la operativa diaria. Méndez critica que "no ha habido las inversiones necesarias durante décadas" y señala el impacto de actuaciones como el soterramiento de Sant Feliu, que mantiene la R4 en vía única, o el de Moncada, un proyecto que "se come 1.000 millones de euros del presupuesto en ferrocarril". Aunque otras obras, como las de los túneles del Garraf, son consideradas positivas a futuro, también generan afectaciones significativas para los usuarios en el presente. La principal exigencia de la PTP es "recuperar cuanto antes un servicio digno de Rodalies" para poder absorber toda la demanda existente. Méndez concluye recordando que el transporte público, tanto por carretera como, sobre todo, por ferrocarril, "es el transporte más seguro que podemos tener", y una alternativa infinitamente mejor en términos de sostenibilidad que el vehículo privado. La solución, insisten, no pasa por seguir tensionando el servicio de autobús, sino por devolver al tren la fiabilidad perdida.