En la Puebla de Alejandro Armenta, simulan que todo está bajo control, al menos en el escenario. Mientras las cifras de violencia crecen y Puebla se transforma en estado de los dos muertos al día, el gobernador Armenta busca desviar la atención y ya ensaya el siguiente acto, conferencias con coreografía, eventos con aplauso dirigido y festejos que intentan ocultar la dolorosa realidad poblana. Bienvenidos al mundo surreal de Alejandro Armenta donde, entre reflectores y cortinas de humo, todo parece show y no, no hay gobierno que resuelva.