Las reivindicaciones del Gobierno regional para impulsar el trasvase Júcar-Vinalopó y pedir una moratoria al cierre de los acuíferos sobreexplotados —una cuestión que afecta especialmente a los regantes del Altiplano, sin acceso al agua del Tajo-Segura— se han intensificado en los últimos meses. En ese contexto, la Confederación Hidrográfica del Segura ha explicado este viernes su posición y ha tratado de rebajar la inquietud del sector.