El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sorprendido a la comunidad internacional al afirmar que su país se prepara para una toma "amistosa y controlada" de Cuba. Estas declaraciones, recogidas por el corresponsal de COPE en Washington, David Alandete, se producen en un clima de crecientes tensiones entre la administración norteamericana y el régimen de La Habana. El mandatario ha calificado la operación como una acción pactada, aunque no ha ofrecido detalles sobre la naturaleza de dicho control ni sobre los plazos para su ejecución. La propuesta abre un nuevo escenario geopolítico en el Caribe, en un momento en que la isla atraviesa una profunda crisis económica y de suministros. En sus propias palabras, Trump ha asegurado: "Iniciaremos una toma amistosa y controlada". Esta afirmación ha generado una oleada de reacciones, ya que sugiere un cambio de régimen negociado que podría alterar drásticamente el futuro de la isla y las relaciones internacionales en la región. Las palabras de Trump llegan en un momento de máxima fricción entre Washington y La Habana. Durante las últimas semanas, la Casa Blanca ha elevado el tono contra el gobierno cubano, vinculando la situación de la isla a la necesidad de una transición pacífica hacia la democracia. Este anuncio podría ser la culminación de una estrategia definida para forzar un cambio en Cuba.