El pasado siempre vuelve. Ahora, con motivo de la desclasificación de los papeles del 23F –imagino que hay que hacer inmensos actos de fe para creerse las cosas, en vivo y en diferido–, vuelve la Juancarlosmanía. Los finales de los 70 y los 80 fueron mucho de mitomanías adolescentes y enamoramientos colectivos hacia cantantes, actores, actrices y también políticos. Hubo un tiempo en que fue Suárez el deseado, luego vino Felipe y entre medio siempre estaba Juan Carlosmari. Con esa esposa tan rubia y esos hijos que parecían suecos todos allá en armonía y de punta en blanco en Marivent que daba gloria verlos. Entre medio, cayó lo de Tejero.