El acuífero que expulsa agua en las casas de 200 vecinos de Córdoba desde el 12 de febrero

La localidad de El Higueral, dependiente de Iznájar, revive estos días lo mismo que sufrió en los años 60 del pasado siglo, cuando uno de los manantiales subterráneos también se coló en las viviendas de los residentes La pedanía de El Higueral, perteneciente al municipio cordobés de Iznájar, vive desde el pasado 12 de febrero una situación insólita pero no desconocida para sus vecinos: el agua brota del subsuelo y se cuela en viviendas y calles como consecuencia de la espectacular subida del nivel freático tras las intensas lluvias de las últimas semanas. Es algo similar a lo que ha ocurrido en Grazalema, aunque, en principio, con menor peligro y, sobre todo, con menos población involucrada. Eso sí, hay cierto temor a lo que podría pasar si se diera un nuevo episodio de lluvias torrenciales. Y es que, según explica el alcalde de Iznájar, Lope Ruiz, en apenas veinte días se han acumulado más de 700 litros por metro cuadrado en esta zona del término municipal. La consecuencia directa ha sido la activación de varios manantiales subterráneos que han elevado el nivel del acuífero hasta provocar que el agua aflore por puntos inesperados. “El nivel freático ha subido tanto que al final el agua ha empezado a salir por las casas y por la calle”, resume el regidor, que muestra algunos vídeos de las calles de esta pedanía, situada a 14 kilómetros de Iznájar, y en la que residen algo más de 200 vecinos. La peor parte se la han llevado ocho viviendas, aunque en una de ellas el caudal es especialmente significativo. En este caso, el agua entra por la parte trasera del inmueble y sus propietarios han tenido que habilitar una regata para reconducirla hasta la vía pública. En otras casas el flujo es menor e incluso en algunas ha remitido de forma puntual. Pese a lo llamativo de la situación, no ha sido necesario desalojar a los residentes. El Ayuntamiento ofreció alternativas de alojamiento temporal, pero los vecinos han optado por permanecer en sus hogares. Algunos han pasado días puntuales en casa de familiares, mientras que otros conviven con el agua canalizada hacia el exterior. Según el alcalde, por el momento no se han detectado daños estructurales graves en las construcciones. Un fenómeno que no ocurría desde 1963 Los mayores del lugar recuerdan que algo similar ocurrió en 1963. Desde entonces, el fenómeno no se había repetido con esta intensidad. En un primer momento, el Ayuntamiento confió en que la situación remitiría al cesar las lluvias, pero quince días después de que dejara de llover, el agua sigue manando en varias viviendas. El Consistorio ha elaborado un informe técnico propio y ha solicitado asistencia a la Diputación de Córdoba, a través de la empresa pública de aguas Emproacsa, así como a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Los tres informes coinciden en el diagnóstico: la causa es la subida extraordinaria del nivel freático y, a corto plazo, poco se puede hacer más allá de esperar a que descienda. Como siguiente paso, la Diputación encargará un estudio geológico detallado de la zona para analizar las modificaciones que haya podido sufrir el manantial y determinar una solución definitiva. Entre las posibles medidas futuras se barajan el desvío de cauces subterráneos o el bombeo controlado hacia otras áreas, aunque cualquier actuación dependerá de las conclusiones técnicas. La preocupación ante nuevas lluvias La inquietud ahora se centra en la posibilidad de nuevos episodios de lluvias durante marzo y abril. “La preocupación está ahí”, admite el alcalde, consciente de que una nueva acumulación podría agravar el problema. Paradójicamente, el municipio ha evitado consecuencias mayores gracias a la situación del Embalse de Iznájar, el mayor de Andalucía, que se encontraba prácticamente vacío cuando comenzaron las precipitaciones más intensas. De haber estado lleno, según advierte Ruiz, el escenario habría sido mucho más complicado. El Higueral se sitúa a unos 14 kilómetros del núcleo principal de Iznájar y es la pedanía con mayor estructura urbana de las 19 con las que cuenta el término municipal. Hoy, más de seis décadas después del precedente histórico, sus vecinos vuelven a mirar al subsuelo con incertidumbre, pendientes de que el acuífero regrese a su cauce natural y de que los estudios técnicos ofrezcan una solución que impida que la historia vuelva a repetirse.