El sacerdote Wilson Lopis revela la persecución de los cristianos en la India: "Los fundamentalistas hindúes queman la iglesia, violan a las personas o las matan"

La Constitución de la India reconoce el derecho de todas las personas a profesar, practicar y propagar su fe, pero este principio se ha visto desafiado en los últimos años. En un país donde los cristianos representan solo un 2,3 % de la población, frente a una abrumadora mayoría hindú (80%), ha aumentado la hostilidad y la violencia. Este ha sido el contexto del testimonio del Padre Wilson Lopis, un sacerdote indio que ha participado en 'La Noche de los Testigos', una vigilia de oración que organiza Ayuda la Iglesia Necesitada en la Catedral de la Almudena de Madrid por los cristianos perseguidos. Originario de Karnataka, el Padre Lopis, incardinado en Madrid desde hace quince años, ha crecido en un entorno de aparente convivencia. "He nacido en un barrio donde convivíamos hindúes, musulmanes y cristianos, y tengo buena amistad con ellos", ha explicado en 'La Linterna de la Iglesia'. Sin embargo, ha matizado que, aunque ha vivido "una situación pacífica", la discriminación ha estado presente desde el principio. Sus primeros recuerdos de esta exclusión se remontan a la etapa escolar. Ha relatado cómo algunos profesores y compañeros hindúes mostraban rechazo hacia los alumnos católicos. "Porque somos católicos que allí, como es vaca sagrada, nosotros comemos carne de vaca, entonces allí había un poquito de discriminación. No querían sentar al lado nuestro o nos miraban de mala manera", ha recordado sobre esas primeras experiencias. Aunque viaja a la India anualmente, el sacerdote ha subrayado que la persecución no es generalizada en todo el territorio, pero sí se recrudece en momentos concretos. La violencia, según ha detallado, es instrumentalizada por grupos fundamentalistas, especialmente en periodos electorales, derivando en graves ataques. "Cuando llegan a elecciones, los fundamentalistas hindúes algunas veces queman la iglesia, violan a las personas o matan", ha afirmado. Uno de los principales detonantes de esta hostilidad, según Lopis, es la conversión al cristianismo, aunque a menudo se produce por parte de "sectas protestantes". El problema radica en que los sectores hindúes más radicales no distinguen entre católicos y otros grupos cristianos. "Cuando ven una cruz, para ellos son cristianos, entonces matan o queman la iglesia", ha lamentado. A esta situación se suma la implementación de las llamadas leyes anticonversión en numerosos estados, promovidas por el actual gobierno de corte hinduista. El Padre Lopis ha puesto en duda el argumento de que buscan frenar conversiones masivas, señalando que el porcentaje de cristianos en la India se ha mantenido estable en un 2,3 %. "Si hubiera conversión, nuestro porcentaje no sigue siendo lo mismo", ha argumentado. La persecución no se limita a la violencia física. El sacerdote ha descrito una presión social, administrativa y económica más silenciosa. Las instituciones cristianas, como hospitales, colegios y asociaciones de ayuda, son vistas con recelo y acusadas de ser herramientas de proselitismo. "Ellos piensan que estas cosas nosotros lo utilizamos para la conversión. Es una mentira, pero ellos piensan así", ha explicado Lopis. Esta hostilidad se manifiesta en incidentes cotidianos, como el ataque sufrido por una monja por exigir a un alumno que cumpliera con el uniforme del colegio en lugar de vestir una prenda de su religión. Según ha indicado el sacerdote, el año pasado se registraron alrededor de 800 casos de ataques y amenazas de este tipo, demostrando que la tensión es constante en muchos lugares. Lejos de debilitarse, la fe de los cristianos en la India se fortalece ante la adversidad. El padre Lopis ha compartido el inspirador caso de la comunidad de Orissa, que en 2008 sufrió una terrible persecución tras ser culpada injustamente del asesinato de un líder hindú. Muchos tuvieron que huir y esconderse en el bosque. Recientemente, el Papa Francisco ha nombrado a algunas de estas víctimas como Siervos de Dios, un gesto que "ha fortalecido muchísimo la fe de estos pueblos sencillos". La esperanza, para estas comunidades, reside en su fe. "Nuestra esperanza hemos puesto en Jesucristo", ha declarado el sacerdote. Esta fortaleza, según ha relatado, se nutre de la vida familiar y la oración comunitaria. "Rezamos todas las noches todos juntos, rezamos el rosario, y toda la familia. Eso es lo que nos está sosteniendo nuestra fe y nuestra esperanza", ha destacado. El padre Wilson Lopis, que actualmente ejerce como capellán en el Hospital La Paz de Madrid, ha concluido con un mensaje de esperanza para todos los creyentes: "Que sigan a Jesucristo. Haya la persecución que haya, haya la discriminación que haya, que seguimos a Cristo, porque no estamos solos. En nuestras dificultades, Cristo está con nosotros".