La lucha de años de un grupo de vecinos del entorno del embalse ourensano de As Conchas contra la grave contaminación provocada por vertidos agroganaderos sin depurar a las aguas del río Limia y a esta presa —un entorno de gran valor natural y paisajístico hace unos años— culminó con un fallo que condena de forma inapelable a la Xunta y a la Confederación Hidrográfica Miño-Sil por no haber impedido ni sancionado unos vertidos que afectan a la salud humana.