A Sánchez le ha salido el tiro por la culata

Siempre pensé que don Juan Carlos no estuvo detrás de la intentona golpista del 23-F, tan recordada esos días por la desclasificación de los documentos secretos auspiciada por el Gobierno, me parece que con aviesas intenciones. No podía tener esa certeza, pero el pálpito me ha acompañado a lo largo de esos 45 años. Hay quien dice que la iniciativa gubernamental perseguía el efecto contrario del que al final se ha producido. O sea, que los socialistas, comunistas y exetarras que apoyan al esposo de doña Begoña pretendían dar la puntilla al Emérito, hundirlo en el lodo del descrédito total, dejar que muriera en tierras árabes y -cabe pensar- perjudicar a su hijo y sucesor, que también parece querer tenerle lejos y callado. Bien es cierto que la conducta de don Juan Carlos, en otros aspectos, no fue precisamente ejemplar pero resulta difícil negarle el papel motor de la Transición y defensor de una España libre, plural y democrática.