Atodo el mundo le ha sucedido o ha visto algo imposible (extraterrestres, fantasmas, dragones, la Virgen, tesoros escondidos), lo que les lleva a creer frente cualquier evidencia que ciertas imposibilidades pueden ser ocasionalmente posibles, razón por la que se pasan la vida persiguiendo toda clase de quimeras, convencidos de que quien la sigue la consigue. Su gran afición a la imposibilidad, ya se trate de filósofos, líderes políticos, obispos, emprendedores o escritores, es casi imposible de alterar, porque en qué se va a creer sino en lo imposible.