'Sirat' y 'Los domingos': el año en que la fe movió montañas en el cine español

«Hoy en día no hay nada más contracultural y punki que hablar de fe», dijo Oliver Laxe en una larga entrevista con ABC nada más ganar con 'Sirat' el premio del jurado del festival de Cannes. Alauda Ruiz de Azúa también contó aquí, justo antes de llevarse a casa la Concha de Oro de San Sebastián, que mientras se documentaba escuchando historias de jóvenes que habían abrazado la fe camino del convento se topaba con gente «que había encontrado un amor incomparable, una sensación de sentirse amada». Ambas películas, 'Sirat' y 'Los domingos', son las favoritas al Goya de este sábado, con 11 y 13 nominaciones cada una. Y ambas, cada una a su manera, son un salto de fe en el cine español por originales, por inesperadas y, sobre todo, porque la taquilla y la crítica las han exaltado. La carrera hasta el premio principal de esta 40ª edición ha sido larga e intensa sobre todo para Laxe, que arrancó allá por el mes de mayo en el festival francés y ya no paró de viajar por el mundo vendiendo su película y vendiendo su forma de ver el mundo. Con su estilo inconfundible –Rosa Belmonte lo definió como «un Pocahontas con ínfulas de 'filmaker'»– ha logrado trascender el nicho del cine en los márgenes en el que se movía hasta el corazón de la industria española y hollywoodiense. Las 11 nominaciones a los Goya de 'Sirat' se hacen más grandes por su omnipresencia mediática desde mayo –aupado por sus dos nominaciones al Oscar– y porque detrás tiene a los Almodóvar, que producen su película junto a Movistar Plus+. En la otra orilla aparece Alauda Ruiz de Azúa, que al menos en lo mundano es la némesis de Laxe. Ella es pragmática, se aleja de la trascendencia en sus intervenciones y, no se puede negar, tampoco tiene el carisma de Laxe. Su película es también lo opuesto en la forma y en el fondo, no solo por lo convencional de su puesta en pantalla sino porque ha logrado la cuadratura del círculo: ha gustado a todos los que la han visto, católicos y ateos, acérrimos feligreses o militantes anti religión. Si 'Sirat' ha generado tantos amantes como detractores, con 'Los domingos' comulgaron todos. Desde su estreno en San Sebastián, en septiembre de 2025, se promocionó como un perfecto equilibrio del que todo el mundo salía convencido de que su visión de la religión era el correcto. Había quien se posicionaba con la tía atea, con la niña arrebatada de fe y hasta con el padre que no sabe por dónde le da el aire. Se vendió así, decíamos, hasta que ya la taquilla estaba amortizada y llegó el momento de ir a por el Goya, que no es más que un premio que se reparten entre los más de 2000 académicos con derecho a voto. Ahí, la cosa cambió. «Los domingos es una película que explora cómo el adoctrinamiento religioso puede distorsionar tu percepción y tus sentimientos», dijo Alauda Ruiz de Azúa con el Forqué en la mano, el galardón que en España abre la temporada de premios. Fue el inicio de una campaña enfocada en los votantes de la institución. Es normal y hasta entendible. Un ejemplo: un cineasta llegó a cuestionarse, ya al terminar otra entrevista y con la grabadora apagada, que cómo iban los académicos a dar el Goya a la mejor película a un filme «que han premiado los de la Conferencia Episcopal». De nuevo, los prejuicios que la película parecía romper. Por suerte, 'Los domingos' tiene discurso por sí misma. La campaña le ha salido bien a Alauda: llega a los Goya como la más nominada tras ganar el citado Forqué, el Feroz, el Sant Jordi, la Medalla del Círculo de Escritores… 'Sirat', a cambio, tiene el reconocimiento de los Oscar. El duelo está ahí. Aparte de Ruiz de Azúa y Laxe, la noche de los Goya tendrá a Albert Serra como protagonista. Para empezar, llega a Barcelona con un hito inédito en cuarenta ediciones de Goya: ha logrado la nominación a mejor director gracias a un documental, 'Tardes de soledad', un filme que ya le valió en septiembre de 2024 la Concha de Oro de San Sebastián. Porque si la carrera de 'Los domingos' y 'Sirat' ha sido larga, la de 'Tardes de soledad' se pierde en la memoria. Se proyectó por primera vez hace año y medio y ha viajado, como 'Sirat', por medio mundo, del Festival de Nueva York a Japón pasando por media Europa… Y si Laxe tiene fe y discurso, qué decir de Serra, un verdadero personaje que arrastra a una micro legión de seguidores desde su cine más experimental. Aunque la fe del gallego va hacia los místicos sufistas y la de Serra va… hacia él mismo: «En el cine español soy el mejor, único», dijo. También: «Soy el mejor montador del mundo». Y mil frases más que exigirían otra definición de Rosa Belmonte. Eso sí, el predicamento de Serra y Laxe ha encontrado adeptos en el mundo: la revista francesa 'Cahiers du cinéma' eligió 'Tardes de soledad' como la mejor película de 2025 y 'New Yorker' hizo lo propio con 'Sirat'. En España parece que los académicos son más convencionales y se quedan con 'Los domingos' porque, les guste reconocerlo o no, el cine español es conservador. Más allá del duelo en las dos categorías principales –película y dirección–, la noche del sábado tiene el morbo de ver qué actores suben al escenario y, también, a ver por dónde van sus discursos desde la alfombra roja. Las reivindicaciones hacia Palestina parecen evidentes. Quizá alguno se acuerde de Ucrania. De la situación política en España no parece que vaya a haber mención o, como mucho, si el guion de los últimos años se repite, alguna hacia el auge de la extrema derecha. «La gala no es solo su momento, sino que es un evento que se retransmite por televisión para todos los españoles y que no podemos centrarnos en nuestros propios intereses o de los que quieren arreglar el mundo en cinco minutos y los que quieren dedicárselo a sus sobrinos y al fantasma de sus abuelitos», dijo en ABC Fernando Méndez-Leite, presidente de la Academia de Cine, que sobre la duración extrema de la ceremonia (tres horas y media el año pasado) aseguró que la de esta noche será más corta. O, al menos, es la intención de los organizadores, que han pedido a los ganadores que no se enreden sobre el escenario. «Pero yo lo llevo muy mal, incluso al margen de mi condición de presidente de la Academia, como espectador. Digo: Pero bueno... ¿Cuándo acaba? (risas)», dijo Mendez Leite, al que a sus 81 años la ironía no se le agota. «Hemos limitado el número de gente que puede entrar a recoger los premios y el tiempo a un minuto máximo y estableceremos sistemas para que los recogedores de los premios sepan qué tiempo están gastando. Y hemos planteado la posibilidad de que en la platea los equipos de cada película no estén todos juntos para evitar los besos y abrazos de las salidas», explicó. Tendrán que lidiar, parece, con varias asociaciones proPalestina que se han acercado a los académicos con lemas para la noche del sábado. Volviendo a los intérpretes, que nos desviamos más que los discursos de los Goya: José Ramón Soroiz es el favorito por su papel en 'Maspalomas', con permiso de Alberto San Juan ('La cena') o Manolo Solo (Una quinta portuguesa'). Parece que están sin opciones Mario Casas por 'Muy lejos' y Miguel Garcés por 'Los domingos'. En la categoría femenina, Ángela Cervantes por 'La furia' y Patricia López Arnaiz por 'Los domingos' parten como favoritas, aunque Nora Navas, con 'Mi amiga Eva', puede dar la sorpresa. Susana Abaitua -'Un fantasma en la batalla'- y Antonia Zegers -'Los Tortuga'- completan la categoría. Entre medias, y mientras la gala vaya avanzando con sus repartos de premios y sus discursos, veremos la entrega del Goya de Honor a Gonzalo Suárez y el Internacional a Susan Sarandon. Dos momentos tan importantes como el que llegará a eso de la 1 de la madrugada cuando se abra el sobre con la mejor película y la mejor dirección del año para el cine español. Y la 40ª edición será, ahí ya sí, historia.