Muy cerca de donde quedamos con La Mari (María del Mar Rodríguez Cantero, Málaga, 1975), el Rey Alfonso XIII tuvo un pisito. La cantante lo desconocía y se sorprende, porque sabe de sobra que este barrio en el que nació, estudió y vivió hasta los 13 años no es ni mucho menos una zona noble ni un lugar que frecuente la realeza. Todo lo contrario. Sin embargo, cuando se construyeron en 1926 las primeras «casas baratas», como se las conocía, las autoridades decidieron regalarle una al mismísimo Rey de España, a pesar de que estaba a las afueras de la ciudad y solo había tierras y un pequeño río. Para los agricultores, entre los que se sorteó el resto de viviendas de aquella nueva zona de Málaga bautizada como Ciudad Jardín, fue un lujo, puesto que estaban acostumbrados a vivir en corralones y tener una letrina por baño. El Monarca, por cierto, se la donó después a la viuda de un soldado que había muerto de un disparo en la cabeza en el Desastre de Annual . «Mi casa estaba un poco más arriba, en el Cortijo Baztán. Por eso quería traeros aquí, porque le guardo un cariño muy especial a estas calles», reconoce la cantante qu e du rante 25 años ha estado al frente de Chambao, la banda que inventó el flamenco-chill y agitó el panorama musical español a principios del siglo. Apoyada en el muro de su antiguo colegio, el CEIP Blas Infante, junto a los retratos que han pintado los alumnos de ella y del actor Antonio de la Torre , que estudió en el mismo centro, recuerda: «Esto ha cambiado mucho, pero mi infancia aquí fue lo más. Antes había mucho campo alrededor y no tantos bloques. Me pasaba el día en la calle. No sentía peligro ni llevaba especial cuidado, aunque al final salimos escopetados porque la droga entró a saco en el barrio. Mis padres me dijeron que nos mudábamos porque nuestro bloque no tenía ascensor y me lo creí. Fueron años duros de gestionar para los padres, pero ahora la gente vive muy bien aquí». Mientras nos dirigimos al Balneario de los Baños del Carmen en su furgoneta 'hippy', perfectamente equipada para hacer viajes largos y perderse, La Mari nos habla de Lolo, su perro, que acaba de cumplir 15 años, y lo mucho que le cuesta separarse de él cuando sale de gira ahora que está mayor. El balneario abrió sus puertas en 1918 con un éxito tremendo y creció con un embarcadero, un restaurante y una pantalla de cine donde se proyectaban películas para ver desde la orilla del mar. Cuatro años después, se construyó la pista de baile para celebrar verbenas. Ese fue justo el lugar donde Chambao ofreció su primer concierto importante en 2002. «Era la tercera o cuarta vez que actuábamos y vinieron más de dos mil personas. Para nosotros cien ya era mucho, así que imagínate. La gente que se quedó fuera del balneario llenó la acera y la carretera del paseo marítimo y hasta se detuvo el tráfico, ya que desde allí se veía el escenario. Tengo un recuerdo muy bonito de esta zona, porque aquí nació Chambao en 2001. En esta playa y en estas calles en las que empieza el Pedregalejo nos juntábamos para echar el rato, canturrear y hacer canciones. Lo mejor es que ese concierto lo organizamos nosotros desde cero. Hicimos los carteles, los pegamos por la calle, conseguimos algo de promo en la radio… Fue muy divertido», asegura La Mari, que en 2009 recibió la Medalla de Andalucía. «Todo era exaltación y sorpresas al principio –continúa la intérprete de éxitos como 'Ahí estás tú', 'Pokito a poko' y 'Playas de Barbate'–. Desde entonces siempre preferí hacer mi camino sin tener ninguna expectativa. Sin mirar hacia atrás ni hacia adelante, solo disfrutar de lo que hacía en cada momento. No me gusta quedarme anclada en lo que he hecho, no va conmigo, ni estar pendiente de lo que vendrá después, obsesionada con querer más y más. Así no disfruto. Eso es lo que he aprendido en estos 25 años de Chambao». Un cuarto de siglo que, tras tocar fondo y superar un segundo cáncer y su adicción al alcohol y las drogas –tal y cómo ella misma relató en su libro 'En la cresta del ahora' (Alienta, 2024)–, La Mari va a celebrar con un disco en el que colabora una legión de estrellas al alcance de muy poco artistas españoles. Desde Joan Manuel Serrat a Kase.O, pasando por Alejandro Sanz, Estopa, Vanesa Martín, Pablo Alborán, SFDK, Malú, Ricky Martin, Manuel Carrasco, Los Delinqüentes, Rosario Flores, La Tremendita, Estrella Morente y Kiko Veneno, entre otros. Incluso recupera la voz de Paú Donés, fallecido en 2020, con la ayuda del hermano del compositor. Se publica este viernes y en mayo iniciará en Caracas una gira por Latinoamérica que le traerá a España en junio. «Empecé a trabajar en el disco en marzo del año pasado. No me imaginaba que se fueran a sumar todos ellos y estoy muy agradecida. En julio, sin embargo, tuve mi revisión anual por el cáncer que padecí en 2005 y me vieron algo. Me alarmé, porque nunca habían encontrado nada. Al final salió que tenía cáncer de nuevo, en la misma mama, la izquierda, pero no se había expandido. Mi oncólogo me dijo que, posiblemente, con la operación sería suficiente, aunque tendría que analizar el tumor para confirmarlo. Crucé los dedos para que no me tuvieran que dar quimio esta vez, pero desde julio hasta el 17 de septiembre en que me operé, terminé esa gira y grabé el disco como pude. Ambas cosas me ayudaron a centrarme un poco en el día a día y no esperar la fecha del quirófano. A veces me asaltaba el miedo, pero enseguida volvía la energía. Así es la vida, te pone los pies en la tierra», cuenta La Mari. Sentada con ABC en la orilla de la playa, entre el Balneario del Carmen y el barrio del Pedregalejo en el que vivió de adolescente y formó la banda, un chico se acerca buscando una pitillera que ha perdido mientras paseaba por la orilla un rato antes. La Mari detiene la entrevista y, tras encontrarla entre dos rocas, se vuelve hacia su dueño con una pequeña broma: «Aquí tienes. La Mari de Chambao te la ha encontrado». «¡Hostias, no te había reconocido! –exclama el transeúnte– Voy a buscar a mi novia, que es muy fan tuya. No se lo va a creer. ¡Va a flipar! Ahora venimos para hacernos una foto contigo, si no te importa». La artista se vuelve a sentar para continuar con la charla. Explica que aquella no fue su primera «caída» ni la última vez que consiguió ponerse en pie de nuevo. La primera fue su dependencia de las relaciones afectivas. Ella lo define así: «Repetía una serie de patrones en mis relaciones de pareja que se basaban en que no me quería a mí misma y en la creencia de que yo no era suficiente. Creo que le ha pasado todo el mundo, con la consecuencia siempre de que no te das el amor que mereces». Llegó 2005, un momento clave en su carrera, y todo a su alrededor se tambaleó. Chambao había publicado su segundo disco tras el enorme éxito de 'Endorfinas en la mente' (Sony, 2004) y, además, había cogido las riendas del proyecto en solitario. Justo en ese momento le diagnosticaron su primer cáncer de mama. ¿Qué hizo? Le dijo a su oncólogo que estaba animada y que quería salir de gira. La música como medicina. Tenía 30 años. Poco después, entre quimio y quimio, La Mari salía al escenario y cantaba 'Pokito a poko' como una forma de reivindicar la vida. El último bache que ha superado ha sido hacerse cargo de sus «oscuridades», según se refiere ella a esas adicciones felizmente superadas. «Ante los ojos del mundo, yo era una mujer a la que le iba bien la vida, que había tenido la suerte de haber escapado de las zarpas de una enfermedad de muy joven y que disfrutaba del éxito en la música. Sin embargo, debajo de esa máscara, yo temblaba. Aquel día sentía tanto frío que ni acercarme a una estufa encendida al rojo vivo me habría hecho entrar en calor», confiesa la compositora en 'La cresta del ahora'. Se refiere al momento exacto en el que decidió recurrir a su familia. Fue el 30 de enero de 2022, mientras iba conduciendo su furgoneta. Cogió el teléfono y llamó a su madre. «Llorando y temblando, entre el frío voraz que me atenazaba, pude decirle: 'Mamá, soy yo y no estoy bien. ¿Está papá contigo? Necesito ayuda'». «Esa llamada a mis padres –añade ahora con una sonrisa–, fue liberadora. Fue como tomar conciencia de mí misma, de lo que me estaba pasando y de que necesitaba empezar mi recuperación. Necesitaba decirles que no podía más con esta vieja versión de mí. Estaba pidiendo a gritos que quería empezar de cero, ¿entiendes? Y necesitaba también que lo supieran todo de mí, que me conocieran tal y como era en ese momento, para empezar una nueva andadura en la que abrazar todas las oscuridades que conviven con María del Mar. La verdad es que el proceso ha sido bastante positivo, porque ahora me tengo entera». Como si fuera una señal, tras colgar el teléfono aquel día, en la radio de su vehículo empezó a sonar 'Renacimiento', el tema de Kase.O : «No es hacer, no es tener; es ser, es amar, es crear. / No es huir ni temer. / Ey, si me olvidé de mí por demasiado tiempo, da igual, / porque hoy es mi renacimiento». La cantante recuerda perfectamente cómo vivió aquel momento: «Llevo escuchando su música muchos años, pero… cosas de la vida, que en el instante en que estás haciendo una llamada para reconocer que estás rota suene es canción que parecía decirme '¡ánimo, Mari, que renaces!, es de agradecer. Me dio mucho aliento». Antes de despedirnos, La Mari regala elogios al rapero y a los demás invitados de su inminente trabajo. Cuenta cómo los llamó, cómo aceptaron participar «con mucha generosidad» y cómo se fue reuniendo con cada uno de ellos para regrabar los temas: «A pesar de que son nombres importantes, para mí es como una reunión de amigos que quieren celebrar estos 25 años conmigo. Un reconocimiento no solo a nuestra amistad, sino a lo que ha supuesto la música de Chambao en sus vidas y como artistas. Todo esto no lo supe hasta que ellos mismos me lo contaron».