Cuentan las lenguas antiguas que el tatarabuelo de Emilio Ibáñez seguía trepando con ciento y pico años por los pinos de Alcalá de la Selva, su pueblo turolense; que era de aquellas personas que llegó en plenitud a la vejez y que en su último día de vida se dio el homenaje de cantar jotas. Lo afirman convencidos quienes lo conocieron, que ya son un puñado los que quedan. Emilio, en cambio, duda: «Seguramente tendría más de 90 años, pero preguntabas a los del pueblo y te decían una cosa exageradísima. Si tenía los 100 nació antes de 1850, pero no existe ningún tipo de registro. No hay papeles porque muchas iglesias los quemaron en la guerra». Así que, a falta de pruebas concluyentes, se impone la memoria oral. Aquello, en todo caso, provocó que este profesor de Primaria de Barcelona se comprara siempre el Libro Guinness de los Récords para «ver quién era el hombre o la mujer más anciana del mundo». Y entonces, pongamos que en un café, «un compañero de trabajo me comentó: 'Mi abuelo tiene 106 años y mi abuela más de 100 igual y llevan 83 casados'». Bingo. Récord de España. «Contacté con Miguel Quesada, que validaba a las personas supercentenarias y enviaba los datos a la unidad central del Grupo de Investigación Gerontológico (GRG) en Estados Unidos, y me ofrecí a colaborar», explica. Empezó en Wikipedia hacia 2008 o 2009, aunque se cansó rápido. «Cualquiera podía acceder y romperte la lista», lamenta. La solución que se le ocurrió para seguir con su afición fue crear el blog segundacentena, que desde 2011 rastrea a las personas más longevas del país y donde Emilio ejerce de capitán de una milicia de colaboradores con la misma pasión: el mencionado Miguel Quesada, Eduardo García, Inma Suñé, Chuck Gerhart y Daniel Germán Delgado. Asombra que se informe a diario de los cumpleaños o de los inevitables óbitos -la tasa de muerte anual entre los centenarios ronda el 50 por ciento-, acompañados de enlaces con noticias en la prensa local de quienes han logrado vencer al tiempo, ese porcentaje microscópico en edad tan provecta. «Parece que no, pero cada día en España hay un montón de gente que cumple 100 o más años», asegura. A trazo grueso sería una persona cada media hora. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), los centenarios se acercan a 20.000 y, de ellos, 3.000 se encuentran en Cataluña, que alcanzó por primera vez tal cifra en 2025 y que la ha ido duplicando en las últimas décadas: eran 185 en 1985, subieron a 370 en 1995, a 815 en 2005 y sobrepasaron los 2.000 en 2015. España lidera el ranking de territorios de la Unión Europea -y lógicamente también se halla entre los primeros del mundo- con mayor esperanza de vida, superando los 84 años de media. Emilio Ibáñez sólo recoge la identidad de quienes han aterrizado en los 105. Y no de todos. «Si cada persona que tiene más de 100 años saliera en prensa, esta estaría desbordada. En un pueblo se sabe quién es, pero en Madrid o Barcelona no es noticia», aclara sobre el porqué de los centenarios anónimos. Esta semana en el blog estaban localizados 183 con nombre, apellidos y fotografía actual. Son 154 mujeres, una inmensa mayoría del 84,2 por ciento, y 29 hombres, el 15,8 por ciento. Y el porcentaje abrumador a favor de las féminas se incrementa entre los supercentenarios -aquellos con al menos 110 años en el DNI-, siendo 20 de 22, el 90,9 por ciento. La gente tan tan mayor es raro, rarísimo, que no esté fichada por estos notarios de la longevidad. «Si se presenta una persona de 110 años de la que no hayamos sabido nada antes es muy difícil que sea verdad. Entras en el INE y cuando acaba el año sabes las personas de esa edad que han muerto y vemos si es un caso falso», afirma Emilio. A la cabeza del ranking de segundacentena se sitúa ahora Teresa Fernández Casado, con 112 años -cumplirá los 113 el 29 de julio-, de Zambroncinos del Páramo, en León, quien además tiene un hijo de 93 años y otro de 92, lo que es récord de España, según el administrador del blog. Segunda es Sor Rosario Soto, que soplará las velas de los 112 el 3 de marzo, nacida en Gijón y residente en Santander; y tercera, Carmen Lorente Darocas, quien alcanzará los 112 el 28 de marzo, de Navarrés, en Valencia. Completan el top ten, todas con 111 años, Ascensión Capilla Rodríguez (nacida en Cabeza del Buey -Badajoz-, vive en Madrid), Carme Noguera Falguera (nacida en Olot -Gerona-, vive en Taradell -Barcelona-), Regina Ramos Pauner (nacida en Getafe -Madrid-, vive en Leganés -Madrid-), Crescencia Galán Medina (nacida en Ciudad Real, vive en Daimiel -Ciudad Real-), Mercedes Ribera Sanz (nacida y vive en Barcelona), Isabel Echeverría Gorriti (nacida en San Sebastián, vive en Barcelona) e Isabel Maya Márquez (nacida en Aroche -Huelva-, vive en El Campillo -Huelva-). «Es un hobby, aunque cuando me voy ocho o diez días de vacaciones me digo: 'Respira'. Y cuando vuelvo tengo 30 o 35 correos electrónicos de los colaboradores. He pensado que podría ser un trabajo o buscar algún tipo de subvención, pero nunca he querido poner publicidad porque mataría el blog; la gente se acabaría yendo», considera. Reconoce Emilio que «normalmente nos fiamos» de la edad de los protagonistas de segundacentena. La experiencia dicta que los errores en las fechas -una excepción- son bienintencionados; ocurre que los allegados creían de veras que la abuela había nacido el año equis y luego resulta que algún documento oficial que daban por perdido revela la equivocación. Asunto distinto es para validar a un supercentenario en la lista mundial del GRG, donde se pide la partida de bautismo, el DNI, el acta de matrimonio (si lo hubiese), la partida de nacimiento de los hijos (si los hubiese) y el libro de familia. Preguntado por los ancianos de los que guarda especial cariño, Emilio expresa que «todos tienen una historia bonita detrás» y cita a dos que, en su momento, fueron los abuelos del planeta. Francisco Núñez Olivera, apodado 'Marchena' por su parecido con el cantaor flamenco, combatió en la Guerra del Rif y en la Guerra Civil, sobrevivió y se ganó el pan como agricultor en su pueblo, Bienvenida (Badajoz), tierra de dinastía de toreros. El día que cumplió los 113, en diciembre de 2017, lo celebró «loco de contento por ser el hombre más fuerte del mundo entero». Falleció un mes después. Mientras, María Branyas Morera había nacido en San Francisco (EE.UU.) y, de niña, en el barco de regreso a nuestro país «murió su padre y se acordaba perfectamente de cómo tiraron el cuerpo por la borda». Un siglo más tarde, que se dice pronto, María seguía en este mundo y bromeaba con que «Dios se había olvidado de ella». Tras convertirse en la persona más anciana que ha existido en España, la única con 117 años, el de arriba la llamó a capítulo en el verano de 2024. Y pese a que esta teoría nunca será respaldada por la ciencia, el autor de segundacentena sentencia que «el secreto de la longevidad son las buenas vibraciones, tener fe, respetar a los demás. La bondad te alarga la vida. Al final es eso, el amor; genera endorfinas y hace que la gente vaya superando los baches».