La escuela: una red sin algoritmos

Intento acordarme de qué sentía cuando se terminaba el verano y se acercaba el comienzo de clases. Sobre todo, recuerdo los contrastes. La alegría de volver a jugar con mis pares. El miedo a lo nuevo. La intriga por lo que iba a aprender. Lo que creía que iba a pasar. Los recuerdos de lo que había pasado en años anteriores. Recuerdo también la certeza de que era ineludible. Que sintiera lo que sin... Continuar leyendo...