Las "bebidas energéticas no son un refresco cualquiera" y esa es una de las ideas que más preocupa a los profesionales sanitarios: adolescentes y también adultos todavía las consumen como si fueran inocuas, cuando en realidad concentran estimulantes y azúcar en cantidades que pueden resultar dañinas, especialmente en menores. Así lo advierte el médico de familia cacereño Luis Tobajas, que alerta de un consumo cada vez más precoz (incluso en niños de 10 y 11 años) y de los riesgos asociados cuando se toman a diario.