El consumo de bebidas energéticas ha experimentado un fuerte crecimiento en España en los últimos años, sobre todo entre los adolescentes. Cuatro de cada diez estudiantes de entre 14 y 18 años las bebe habitualmente, pese a que tienen una gran cantidad de estimulantes, cafeína y azúcares, por lo que pueden provocar alteraciones en el sueño, en el comportamiento o trastornos cardiovasculares. Según la última Encuesta sobre el Uso de Drogas en Enseñanzas Secundaria (Estudes), de 2025, el 38,4% de los jóvenes extremeños de entre 14 y 18 años aseguran haber consumido bebidas energéticas en el último mes. Ese porcentaje es algo inferior en Extremadura, del 35,2%, según Estudes, y experimenta un descenso respecto al estudio anterior, del 2023, del Ministerio de Sanidad, cuando el consumo de estas bebidas superaba el 40% en la comunidad.