Tallin, la 'perla del Báltico', una ciudad por descubrir

Tallin apareció por primera vez en el mapa del mundo gracias al descubrimiento que hizo en 1154 el geógrafo árabe-ceutí Al-Idrisi que, en uno de sus relatos, confesó admirado que había encontrado “una ciudad pequeña parecida a un castillo y también un puerto grande”. La actual capital de Estonia ya había sido para entonces uno de los fondeaderos más visitados por los vikingos en sus rutas bálticas y punto de referencia entre el este y el oeste. Su impresionante sistema de defensa había impedido que sus edificios sufrieran grandes daños en las guerras y batallas habidas. Como las construcciones eran mayoritariamente de piedra, la población no padeció los estragos que habitualmente causaban los incendios y el paso del tiempo. Hoy es una ciudad que sorprende por la magnífica conservación de sus edificios. En modo alguno ha perdido su carácter medieval y la Unesco la protege con su inscripción en la lista del Patrimonio Mundial.