Era el primer día de junio de 2023 y un matrimonio procedente de Ecuador llegó a Pamplona para alojarse en un céntrico hotel de la capital navarra. A media tarde hicieron el check-in y dejaron sus maletas -un equipaje de envergadura- en recepción para que un botones se las subiese a la habitación de la primera planta que les había sido asignada.