Arrancó este viernes la carrera electoral hasta el 15 de marzo, cuando Castilla y León se cita con las urnas en unos comicios que se antojan cruciales. La estrategia de desgaste que el PP preparó en este ciclo electoral no está saliendo como se esperaba en Génova. De hecho, todo lo contrario. Vox crece y gana más peso en los parlamentos autonómicos de Extremadura y Aragón. El escenario castellano y leonés, sin embargo, es diametralmente opuesto y en el entorno del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, detectan que puede ser un punto de inflexión que frene en seco la tendencia bajista del Partido Socialista. El pesimismo funcionarial con el que se despacharon las anteriores contiendas ha desaparecido. "Vamos in crescendo", comentan voces de peso en el seno del Gobierno a ElPlural.com. La expresión se repite en distintos despachos del palacio presidencial para describir una percepción que apunta a que el Partido Socialista ha mejorados sus expectativas en este tramo de final de campaña. La lectura que extraen es que el clima político en la región se ha desplazado en las últimas semanas. No es un vuelco demoscópico ni un cambio brusco, pero sí sugieren que hay indicios de una tendencia favorable para los socialistas si logran consolidarla durante estos 15 días de campaña electoral que hay por delante. Los inputs que recopilan en el Ejecutivo para sustentar su teoría parten de la premisa de un desgaste acumulado por el Gobierno de Alfonso Fernández Mañueco, especialmente por su pacto con Vox. Idea que atan a las negociaciones en Extremadura y Aragón, a las que Génova le ha puesto cloroformo hasta pasadas las elecciones en Castilla y León; lo que implica que María Guardiola naufragará en el primer intento para convertir su investidura. Deslizan en Moncloa que la alianza ha generado incomodidad en determinados sectores del electorado conservador moderado, de ahí que los populares enfoquen su estrategia de campaña a dibujarse como la papeleta garante de la institucionalidad frente a las deslealtades de una ultraderecha que abandonó la Junta por órdenes de Madrid; al margen de las purgas internas en la sucursal castellana. Por otro lado, detectan una dinámica interna en el PSOE que nada tiene que ver con las contiendas pretéritas. Los socialistas han intensificado su presencia territorial en Castilla y León, pivotando sobre una estrategia de apuntalamiento de la estructura en las provincias con visos a redoblar la visibilidad de sus propuestas en municipios de tamaño medio y pequeño. Es decir, en localidades donde la papeleta conservadora parte con ventaja sustancial. Un trabajo al que se agrega la centralización del debate público sobre los servicios públicos y la lucha contra la despoblación en uno de los territorios más castigados por el éxodo. Sánchez ya puso sobre el tapete una primera mano que apuntaba en esta dirección; a la confrontación de modelos. Estrategia a la que se han aferrado en campañas anteriores, pero que creen que cobrará especial importancia en una de las regiones por antonomasia de la llamada España Vaciada...