Obesidad y cirugía bariátrica: mitos y realidades sobre quién puede acceder a esta técnica

La obesidad es hoy una de las principales amenazas para la salud pública y, según la Organización Mundial de la Salud, debe entenderse como una enfermedad crónica, multifactorial y extremadamente compleja. Esta definición no es un simple matiz técnico: implica reconocer que la acumulación excesiva de grasa corporal no depende únicamente de la fuerza de voluntad, sino de múltiples factores fisiológicos, metabólicos, psicológicos y sociales. En España, igual que en otros países de renta alta, el aumento de los casos se ha disparado en la última década, acompañado de una escalada de diabetes, hipertensión arterial, apnea del sueño y trastornos del metabolismo que comprometen gravemente la calidad de vida de los pacientes. Aun así, la obesidad sigue envuelta en un estigma persistente que alimenta la idea de que "quien quiere, adelgaza", cuando los datos científicos y la experiencia clínica desmienten por completo esa visión simplista. Mitos y soluciones fáciles Uno de los mitos más extendidos es que la pérdida de peso depende únicamente de una dieta estricta y de hacer más ejercicio regular, y que quienes no lo logran es porque no se esfuerzan lo suficiente. Sin embargo, la evidencia muestra que en casos de obesidad severa estos cambios, aunque necesarios, no siempre son suficientes para revertir la enfermedad. Los mecanismos hormonales y metabólicos que intervienen dificultan mantener la pérdida de peso sostenida. Por ello, se desarrollan tratamientos combinados que integran nutrición, salud mental, cambios de hábitos y, en determinados casos, cirugía bariátrica. Aun así, persiste la idea de que la cirugía es una solución fácil, un "atajo" para evitar hacer dieta. La realidad es muy distinta: la cirugía bariátrica solo se indica en perfiles muy concretos y forma parte de un proceso que exige compromiso y cambios profundos en el estilo de vida. Criterios médicos reales No todas las personas con obesidad pueden acceder a una cirugía bariátrica. La Guía española del manejo Integral y multidisciplinaR de la Obesidad —conocida como Guía GIRO 2024— establece criterios muy precisos. La cirugía puede considerarse cuando un paciente presenta un IMC elevado superior a 40, o cuando supera 35 y además conviven comorbilidades como diabetes tipo 2, hipertensión arterial, apnea del sueño o enfermedades cardiovasculares. Un requisito fundamental es la derivación médica desde Endocrinología, que determina si el perfil del paciente cumple las condiciones necesarias. No se puede solicitar una cirugía "por deseo propio", ni se autoriza sin una evaluación integral que tenga en cuenta la salud física, emocional y nutricional. La barrera no es la voluntad, sino los criterios clínicos basados en la evidencia científica. La importancia del tratamiento integral En este contexto, la voz experta resulta clave para comprender por qué la cirugía no es un fin en sí mismo. Como explica la doctora María José Fraile, jefa del Servicio de Cirugía General y Digestiva del Hospital Universitario General de Villalba, "la cirugía es una herramienta muy eficaz, pero el verdadero éxito radica en un tratamiento completo y un seguimiento continuado que permita mantener los resultados en el tiempo". Esta...