1975 vs 2025: del vinilo al algoritmo, así ha cambiado la cultura en 50 años

En 1975, el ritual de escuchar música o ir al cine tenía un carácter casi ceremonial: hacía falta tiempo, presencia física, muchas veces compartir esos momentos con otros alrededor de una mesa o una butaca. Medio siglo después, en 2025, vivimos en una cultura de acceso inmediato, donde millones de usuarios consumen cómo quieren -y cuándo quieren- en sus propios términos. Pero ¿qué nos dicen esos dos años tan distintos cuando los ponemos frente a frente? Vamos a compararlos con datos concretos sobre los discos más escuchados y las películas más vistas, analizando no sólo cifras, sino también transformaciones culturales profundas. 1975: himnos que conquistaron generaciones Si en 2025 el número más leído es el de "streams", en 1975 eran las ventas de vinilos y libras de rock lo que marcaban una época. Aunque no hay un único disco «oficialmente más vendido» de ese año -las listas y estimaciones varían-, 1975 es recordado por álbumes que se volvieron mitos culturales, como Born to Run de Bruce Springsteen, considerado uno de los discos más emblemáticos del año y un himno generacional que sigue resonando décadas después. Ese año también vio joyas del folk, punk y rock como Horses de Patti Smith o Blood on the Tracks de Bob Dylan, discos que no se trataron sólo como "canciones", sino como cuerpos sonoros completos, con una narrativa que iba de principio a fin. La experiencia musical de 1975 requería tiempo y atención: poner un disco era casi un ritual: te sentabas, colocabas la aguja, escuchabas de principio a fin. La paciencia era parte de la música. 2025: cifras colosales, consumo fragmentado El contraste con 2025 es brutal. Gracias al dato de Spotify Wrapped, sabemos que el álbum más escuchado globalmente en 2025 fue DeBÍ TiRAR MáS FOToS de Bad Bunny, que dominó los streams con miles de millones de reproducciones en todo el mundo. En la misma lista global de 2025 figuran discos de Billie Eilish (HIT ME HARD AND SOFT), SZA (SOS Deluxe: LANA) y colaboraciones multigenéricas que reflejan una diversidad sonora imposible de encajar en un solo estilo. Este dato no es anecdótico: la música hoy no se consume como un ritual, sino como comportamiento continuo. No se trata de poner un vinilo y vivirlo en soledad o compañía, sino de estar siempre en sintonía con el feed, listo para hacer skip, guardar en una playlist, compartir en historias o simplemente reproducir mientras haces otra cosa. Y eso transforma las canciones: la estructura de muchos hits de 2025 está pensada para enganchar 10-15 segundos -ahí se juega la batalla por la atención- mientras que las canciones de 1975 podían respirar, crecer, cambiar de ritmo y aún así sentirse coherentes en su conjunto. 1975: Tiburón y el nacimiento del gran taquillazo En el cine, 1975 tuvo un hito que marcaría el rumbo industrial por décadas: Tiburón (Jaws). Fue el estreno que redefinió cómo se monetiza y distribuye una película. Con cerca de 470 millones de dólares recaudados mundialmente, no sólo fue la...