28F en Andalucía: ¿Cuándo ha defendido Moreno Bonilla a nuestra tierra y a los andaluces?

Este 28 de febrero, Día de Andalucía, la pregunta no es retórica. Es directa. ¿Cuándo ha defendido Juanma Moreno de verdad a Andalucía y a los andaluces? Después de siete años en San Telmo, la respuesta es incómoda: casi nunca. Porque cuando ha tenido que elegir entre su tierra o la estrategia de su partido, siempre ha elegido lo segundo. Y Andalucía lo está pagando. Hoy no celebramos solo una fecha. Celebramos una conquista: la autonomía que millones de andaluces salieron a defender en 1980. Pero también toca mirar la realidad. Y la realidad es que Andalucía, con Juanma Moreno, es líder, sí, pero por la cola. Líder en paro, líder en pobreza, líder en listas de espera sanitarias, líder en dependencia atascada, líder en abandono escolar. Y a la cola en inversión pública real en servicios esenciales. Ese es el balance. Siete años después, la pregunta es sencilla: ¿ha mejorado la vida de los andaluces? No. Rotundamente no. Andalucía sigue encabezando las tasas de desempleo en España. Según la última EPA disponible de 2025, el paro ronda el 15 %, varios puntos por encima de la media nacional. El paro juvenil sigue disparado: uno de cada tres jóvenes que quiere trabajar no encuentra empleo. Y quienes lo encuentran lo hacen, muchas veces, con salarios bajos y contratos precarios. Somos también la comunidad con mayor riesgo de pobreza o exclusión social. La pobreza infantil supera el 40 %. De los municipios más pobres del país, la mayoría están en Andalucía. No es un eslogan. Son datos. Y, mientras tanto, Moreno Bonilla habla de "milagro andaluz". En sanidad, la situación es insostenible. Más de un millón de andaluces están en listas de espera, entre consultas y operaciones. El tiempo medio para una intervención supera ampliamente la media nacional. La Atención Primaria está desbordada. Faltan médicos, faltan enfermeras, faltan recursos. Y hay algo todavía más grave: la crisis en los cribados de cáncer de mama. Retrasos, fallos, citas que no llegan. Mujeres que han visto cómo su diagnóstico se retrasaba por una gestión deficiente. Es un escándalo. La Junta ha intentado minimizarlo, pero no podrá ocultarlo. Porque detrás de cada cifra hay una persona. Y detrás de cada retraso, una vida en riesgo. Mientras la sanidad pública se deteriora, el presupuesto destinado a conciertos con la privada sigue creciendo. Cada vez más andaluces se ven obligados a pagar un seguro porque no confían en que el sistema público les responda a tiempo. Eso no es libertad de elección. Es abandono. En educación, más de lo mismo. Andalucía mantiene una de las tasas más altas de abandono escolar temprano. Se han cerrado miles de aulas públicas en los últimos años. La inversión por alumno sigue por debajo de la media nacional. Y, mientras tanto, crecen las universidades privadas y los conciertos educativos. En dependencia, el colapso es evidente. Miles de personas fallecen cada año esperando una prestación. Los tiempos de resolución duplican el máximo legal. Familias desesperadas, cuidadores agotados y una administración que...