El gobierno alemán ha marcado un hito histórico en la Unión Europea al prohibir de forma definitiva y completa el funcionamiento de granjas de animales destinados a la industria de la peletería. Se pone así fin a un largo debate social y político sobre la conveniencia de mantener en cautividad a miles de animales exclusivamente para satisfacer a la industria de la moda. Otros países europeos han prohibido estas granjas desde hace años, aunque no es este el caso de España.