Andalucía es memoria viva de nuestra historia, es la voz de nuestros antepasados, es el reflejo de nuestras tradiciones y el orgullo de una tierra que nunca olvida su origen. Andalucía es también aroma de nuestra infancia, es gastronomía: pan con aceite. Andalucía es tierra de fortuna, de fortuna artística. Cuna de poetas que forjaron nuestro legado con el alma, cuna de pintores que dieron a nuestra bandera el color, cuna de talento que transformó nuestro territorio en patrimonio heredado de generación en generación. Andalucía, punto de encuentro. En ti convergen culturas y tradiciones. En ti aprendimos a respetarnos y enriquecernos unos a otros, haciendo de la diversidad una de nuestras mayores fortalezas. Andalucía es mezcla, es herencia y es futuro al mismo tiempo. Andalucía, por fuerza invencible. Nunca podrá ser reducida ni silenciada. Jamás podrán arrebatar la dignidad de nuestro acento quienes no alcanzan a comprender que en él late la memoria de quienes nos levantaron y nos forjaron; de aquellos que, siendo injustamente cuestionados y llamados “vagos”, hicieron de Andalucía una tierra de trabajadores incansables y perseverantes. Ser andaluz no es cuestión de nacimiento; ser andaluz es reconocer en nosotros una herencia que trasciende del origen y queda arraigada en el alma. Es llevar el sur en la mirada, en la palabra, en el corazón. Es esa alegría que se comparte, la que nos hace únicos, ese arte y esa gracia, ese compromiso que nos honra, ese respeto que se cultiva, y sobre todo, esa pasión que perdura. Andalucía es personalidad. Es carácter. Es identidad. Es pertenencia. Hoy, con orgullo, alzamos la voz para afirmar que seguimos caminando con la fuerza de nuestro pasado y la esperanza que ponemos en nuestro futuro. Porque somos los herederos de una historia inmensa, somos protagonistas de un pasado lleno de talento, de un presente comprometido y constructores de un futuro mejor. Querida Andalucía, dueña de mi corazón, hoy te celebro nombrándote completa: desde Jaén – cuna de olivos que perfuma la memoria -; Córdoba –donde la Mezquita escribe con sus arcos un poema eterno-; Sevilla - alma luminosa que late en el Guadalquivir-; Huelva –tierra de marismas y puente de descubrimiento-; Cádiz –infinito atardecer milenario-; Málaga –refugio del arte en el Mediterráneo-; Granada –reino coronado por la Alhambra-; y Almería –desierto vivo soñado-. Querida Andalucía en tu diversidad, la unidad de un pueblo. En ti, la belleza de ocho nombres que comparten un mismo espíritu. ¡Viva Andalucía!