Las cuentas conjuntas son una herramienta muy habitual en España, sobre todo entre matrimonios y parejas que comparten gastos. Permiten domiciliar recibos, gestionar ingresos comunes y simplificar la economía familiar. Sin embargo, lo que muchos desconocen es que esta comodidad puede cambiar de forma importante cuando uno de los titulares fallece. El Banco de España ha advertido de las consecuencias que puede tener esta situación y que, en algunos casos, puede impedir acceder al dinero de forma inmediata. Cuando uno de los titulares de una cuenta conjunta fallece, el banco no permite que el otro titular disponga libremente de todo el dinero. El motivo es que una parte de ese saldo pasa a formar parte de la herencia del fallecido, por lo que la entidad tiene la obligación de protegerlo hasta que se resuelva el proceso hereditario. Esto significa que, aunque la cuenta esté a nombre de ambos, el titular que sigue con vida no puede retirar el dinero sin más. Para hacerlo, necesita contar con la autorización de los herederos o haber completado los trámites legales correspondientes. El objetivo es evitar posibles conflictos y garantizar que la parte que corresponde a la herencia se reparta correctamente. No todas las cuentas conjuntas funcionan exactamente igual. Existen, principalmente, dos tipos: las cuentas mancomunadas y las cuentas indistintas. En las cuentas mancomunadas, cualquier operación requiere la autorización de todos los titulares, por lo que, en caso de fallecimiento, el dinero queda más restringido hasta que se resuelva la herencia. En cambio, en las cuentas indistintas, el titular superviviente puede tener más facilidad para operar. Aun así, el banco puede limitar el acceso a parte del dinero hasta que se aclare qué cantidad corresponde al fallecido y qué parte pertenece al otro titular. Aunque el dinero pueda quedar bloqueado parcialmente, el banco sí permite que se sigan abonando determinados gastos habituales que ya estaban domiciliados. Es el caso, por ejemplo, de recibos como la luz, el agua o el gas. Esto se hace para evitar que la situación genere problemas adicionales, como el impago de suministros básicos, mientras se completa el proceso legal. El Banco de España insiste en que el hecho de ser cotitular de una cuenta no significa automáticamente que todo el dinero pertenezca a ambas personas al 50%. Por eso, cuando uno fallece, es necesario determinar qué parte corresponde a la herencia. Se trata de una situación que muchas personas descubren en un momento complicado y que puede generar sorpresa. Por este motivo, los expertos recomiendan informarse bien sobre el tipo de cuenta que se tiene y conocer cómo funciona en caso de fallecimiento, para evitar problemas o retrasos en el acceso al dinero.