El exdiputado socialista Francisco Vázquez ha rememorado sus vivencias durante el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, un episodio que califica como un muy mal recuerdo y que no suele rememorar con frecuencia. Para Vázquez, aquellos hechos supusieron un ataque contra la libertad y la democracia, pero sobre todo, "una humillación de la soberanía nacional" y de la figura de los diputados elegidos por el pueblo español. Vázquez ha explicado que vivió aquella noche en circunstancias excepcionales. Un accidente de coche sufrido tiempo atrás le había dejado secuelas en la pierna izquierda, por lo que se le asignó un escaño solitario en la última fila, junto a un acceso con ascensor. Esta posición, con las dos filas delanteras vacías, le proporcionó una especie de "atalaya" desde la que pudo observar con detalle todo lo que sucedía en el hemiciclo. Desde su sitio, ha recordado que cerca se encontraban Manuel Marín, Demetrio Madrid y, en el otro lado, Miquel Roca y los nacionalistas catalanes. Los primeros susurros al ver entrar a los guardias civiles apuntaban a una amenaza de ETA, pero la confusión se disipó pronto. Fue Miquel Roca quien reconoció inmediatamente al líder del asalto. Al verlo, se dio cuenta de quién entraba y exclamó: "es el de la operación Galaxia", en alusión al coronel Antonio Tejero. Vázquez también ha recordado la "curiosidad" del destino, al fallecer Tejero el mismo día que se publicaban los papeles clasificados sobre el golpe. El exdiputado ha descrito un ambiente de tensión con guardias civiles que "estaban asustados", como uno joven que vigilaba la puerta junto a él y "estaba más nervioso que yo", y otros que subieron buscando de forma agresiva al diputado de Euskadiko Ezkerra, Juan María Bandrés. Fue de nuevo Roca quien, "con gran aplomo", les dijo que no había acudido al Congreso ese día para protegerlo. Vázquez ha confesado cuál fue su mayor preocupación durante el secuestro, una confidencia que ya reveló a su amigo, el diplomático Inocencio Arias. "No pensé en ningún momento que nos fueran a matar", ha asegurado. Su gran temor era otro: "La gran preocupación de Paco Vázquez era que iba a perder la oposición". Ha explicado el "gran esfuerzo" que le supuso conseguir su plaza como inspector de trabajo, un logro que alcanzó tras "dos años encerrado en casa" estudiando "desde la mañana hasta la noche". La idea de que todo ese trabajo se desvaneciera por el golpe de Estado fue su principal angustia en aquellas horas. También ha compartido su preocupación por su amigo Antolín Sánchez Presedo, a quien había introducido en el PSOE, y cuya mujer, Patricia, estaba a punto de dar a luz a dos gemelas en Betanzos. Este temor le trajo a la memoria los "excesos que habían sucedido en el 36" y que su madre le había contado. Finalmente, ha señalado que el único testimonio escrito que quiso dejar sobre lo que pensó y sintió aquella noche está recogido en su participación en el libro colectivo "Godzilla entró en el congreso".