En el complejo engranaje de un equipo deportivo, el éxito no solo depende de la táctica o la calidad individual, sino de un factor mucho más profundo y a menudo subestimado: la correcta asignación y aceptación de los roles. Así lo ha explicado la psicóloga deportiva Alba López, del gabinete Psycoinvisible con una amplia trayectoria en entidades como el Unicaja Baloncesto o la Rafa Nadal Academy, en su espacio de 'Psicología Deportiva' del programa 'Deportes COPE Málaga'. Para la experta, entender y asumir el papel de cada uno es la piedra angular sobre la que se construye la confianza del colectivo. Según López, la confianza de un equipo se resiente cuando se pierde la claridad en las funciones. "Si cada deportista sabe cuál es su rol, eso es lo que realmente va a hacer que tenga confianza", afirma. En este sentido, ha destacado la existencia de liderazgos que van más allá de las estadísticas. "El liderazgo no es solo el que más puntos mete o el capitán", sino también aquel que "ayuda a un compañero después del error, reactiva al equipo o hace que no haya tanto conflicto porque es una persona divertida". Son los llamados roles invisibles, fundamentales para el crecimiento y la cohesión del grupo. Uno de los mayores desafíos para un entrenador es, precisamente, gestionar el ego de jugadores que llegan a un nuevo club con estadísticas impresionantes y un rol protagonista. La misión, según la psicóloga, es hacerles entender que deben ceder parte de ese ego por el bien común, asignándoles también roles de ayuda y ejemplo para los demás. El objetivo es evitar que "todos persigan el liderazgo de resultados, porque entonces el equipo se acaba estrellando". Pero, ¿qué ocurre cuando un jugador no está conforme con el rol secundario que se le ha asignado? ¿Cómo puede rebelarse para ganar protagonismo sin poner en jaque la estabilidad del vestuario? Alba López subraya que la ambición es positiva y debe reforzarse, pero el camino para ampliar el rol es el trabajo y la actitud. "La posibilidad que tenemos de mover tu rol, ascenderlo, es haciéndolo, es trabajando, con una actitud perfecta, con un trabajo perfecto hacia tus compañeros", explica. Se trata de una rebelión basada en el ejemplo, no en la competitividad destructiva. La psicóloga ha compartido su experiencia con deportistas que afrontan esta situación. En ocasiones, aceptar pocos minutos de juego "les duele, pero para eso también tienen sus psicólogos del deporte". La clave, añade, está en la autoconfianza: "Si no confías en tu compañero es porque no estás confiando en ti al 100 por 100". Quien aspira a más no puede lograrlo si no es "el primer ejemplo a seguir" para el resto. Lejos de ser una estructura rígida, los roles en un equipo son dinámicos y pueden cambiar por múltiples factores. El cansancio, los problemas personales o familiares influyen directamente en el rendimiento. López ha recordado la enorme carga física y mental que soportan los jugadores, y cómo decisiones que desde fuera se perciben como meramente técnicas, a menudo esconden la necesidad de proteger al deportista. A veces, limitar los minutos de un jugador no es una elección táctica, "es que si no el jugador se rompe". Para ilustrar este punto, la psicóloga ha compartido casos de extrema dureza, como el de "un jugador que no ha podido ir a enterrar a su madre" o "un entrenador que no ha podido ir a enterrar a su madre a Ucrania". Estas situaciones, invisibles para el gran público, demuestran que detrás de cada decisión hay personas. Por ello, un contexto de comunicación y confianza en el equipo es vital para que estos cambios de rol se acepten de forma natural. Finalmente, Alba López ha compartido su "consejo invisible" para potenciar la cohesión y el respeto en cualquier grupo, ya sea deportivo o laboral. La propuesta es sencilla pero poderosa: "Hoy reconoce en voz alta un gesto positivo de un compañero". No un resultado, sino un gesto. "Esos pequeños gestos son los que realmente hacen que el día de mañana haya buenos resultados", concluyó, demostrando cómo lo invisible se convierte en la base de lo tangible.