Cindy Reátegui cuenta la historia de su madre, Elia García, y de La Patarashca, que nació como un restaurante con cinco mesitas en un lugar remoto, y hoy tiene una delegación en la capital, alojamientos y hasta un laboratorio. Asegura que los comensales reaccionan de manera extraordinaria a su propuesta. “La comida amazónica es fresca, saludable, llena de umami natural, todo sabe exorbitantemente bien”, describe. Estudió turismo, hostelería y gastronomía en Lima, pero siempre supo que regresaría a Tarapoto. “Mi familia tiene una misión: poner en valor los recursos de la Amazonía de manera sostenible a través de la gastronomía”.