Reed Brody, exfiscal general del Estado de Nueva York, fue portavoz de Human Rights Watch y ha dedicado su vida a la defensa de los derechos humanos hasta ganarse un apodo que le incomoda: 'cazador de dictadores'. Hijo de un superviviente del Holocausto, lideró la causa contra Hissène Habré, dictador de Chad, y persiguió a figuras como Augusto Pinochet en Chile o Jean-Claude 'Baby Doc' Duvalier en Haití. Hoy centra su atención en nuevos autoritarismos, en especial el del presidente de EEUU, Donald Trump, cuyas políticas, desde la represión migratoria hasta su entrada en Venezuela, considera una amenaza para los derechos humanos.