“Los inmigrantes tienen nuestra agradecida acogida. Pero ¿cuántos podemos asumir? Todos no caben”. No habla Gregory Bovino, oficial de la Patrulla Fronteriza de EE UU que tiene aterrorizados a miles de inmigrantes de primera y segunda generación. No habla Renaud Camus, el apóstol francés del 'gran reemplazo', la teoría conspirativa que pregona un plan oculto para sustituir a la población blanca y cristiana por pueblos no europeos. Tampoco Viktor Orban, primer ministro húngaro y férreo opositor de los acuerdos europeos migratorios, quien califica este fenómeno como el “veneno” que está “desintegrando” la UE.