Las instituciones navarras, tanto el Gobierno como los ayuntamientos, están gobernadas por mayorías legítimas y democráticas. No hay más. Simplemente, en un sistema democrático de representación proporcional las navarras y navarros votan, por supuesto sabiendo de antemano lo que votan y con qué objetivos y programas, y la pluralidad de la sociedad se refleja en las instituciones y si no hay mayoría absoluta de ninguna formación, como ocurre en Navarra, se pactan acuerdos que garanticen esas mayorías en el Parlamento o en los municipios. Si el mantra de la lista más votada al que recurren el PP en el Estado y UPN en Navarra –allí donde les viene bien, claro, sino lo incumplen y suman acuerdos que dejan fuera a la lista más votada–, lo de que le han robado los últimos gobiernos ya es infumable. Ni a Esparza ni a UPN les han robado gobierno alguno. Ni Uxue Barkos en 2015 ni María Chivite en 2019 y 2023 ni Joseba Asirón en Iruña.