Hay noticias que, por mucho oficio que se tenga, se agarran al teclado como si quisieran no ser escritas; te rompen por dentro y dejan a Zamora sola, muy sola. Las ciudades pequeñas son pueblos grandes. Cada barrio es una patria, una invisible bandera que siempre ondea desde la raíz. En Zamora se nos ha ido José Ángel Rivera de las Heras , el guardián del patrimonio sacro. Un hombre de Dios enraizado en las calles de su barrio, San Frontis, que conduce a los pies del Nazareno por el Vía Crucis del Duero. Su Nazareno. Siendo niña, José Ángel era el joven dependiente de Llorente, la mercería en la que me dejaban jugar tras el mostrador, revolviendo preciosos botones... Ver Más