Emigró hace dos décadas hacia ese país. Partió con clases en la universidad. De manera casi fortuita, reconoce, entró luego al exclusivo círculo de quienes construyen residencias de lujo, donde el metro cuadrado puede costar US$ 5.000. Más tarde, se le abrió el universo de los hoteles súper premium. Comenzó con uno en Madagascar. Aquí cuenta la historia detrás de esta ruta que incluye detalles sorpresivos, pero revelantes, como el tenis y los caballos.