Hércules-Eldense: Sotillos zanja un derbi de locura en el Rico Pérez

Vivir a pierna suelta. Gozar. Sufrir. Perder la cabeza. Llorar una pena grande, celebrar la mala suerte y al final explotar de júbilo en un lado y de rabia en el otro, en la esquina de los castigados por la fortuna. Así se fragua un duelo de rivalidad, de sana vecindad, uno que le ha perdido el respeto a la historia para el bien del fútbol provincial, del tiempo presente, del delirio en que este deporte convierte los días raros en los que cualquier vaticinio salta por los aires a la mínima de cambio.