Los Goya surgen de la fantasía de que el cine español produce una veintena de películas aceptables cada año. La cifra está notablemente inflada. Por ejemplo, 2025 se agota con ‘Sirat’ y ‘Los domingos’, porque la memorable y premiada ‘Tardes de soledad’ milita en la clandestinidad taurina. El resto es silencio, como dicen en ‘Hamnet’/’Hamlet’, aun admitiendo la existencia de títulos simpáticos como ‘Los tigres’ o ‘La cena’. Sería mas justo premiar de una vez las taquillas de Santiago Segura o ‘El casoplón’.