Pues toca meterse al convento . Bueno, o no, Quizás todo lo contrario, que no es otra cosa que perderse bailando en el desierto, pasando de todo. Los Goya han decidido por democracia, y eso es lo más valioso que tenemos, que Los domingos toca homilía. Para quien la quiera, se entiende. Pero la película de Alauda Ruiz de Azúa se lleva cuatro premios y eso significa algún tipo de mayoría que aquí se respeta. Cinematográfica, al menos. Que es, en esencia, la vida misma, porque no miente el celuloide jamás nunca. Los premios más importantes han sido para Los domingos . No es que sorprenda, decimos, pero un poco de emoción sí había. A saber lo de Alauda: Mejor película, Mejor dirección, Mejor actriz protagonista para Patricia López Arnaiz (impresionante, hay que decirlo una vez más), Mejor actriz de reparto (Nagore Aranburu, otra vez, guau), Mejor guion original (otra vez Alauda Ruiz de Azúa). Sirat , que llegaba derrapando dispuesta a empatar, se ha quedado, y está más que bien, con incluso un premio más. Pero, oh, vaya, técnicos todos. Eso sí, a Hollywood vaya la que va. Recontemos: Con un premio más, pero eso, al peso, vaya, decae la balanza (aunque quien pudiera irse ya mismo a Hollywood a vivir la vida loca y lo que pueda caer). Laxe: Mejor música original (Kanding Ray), Mejor dirección de fotografía (Mauro Herce), Mejor montaje (Cristóbal Fernández), Mejor direcciòn de arte (Laia Ateca Font) y Mejor dirección de producción (Oriol Maymó). La de los Goya de 2026 ha sido la típica noche larga. Primero rápida, que no sabe uno muy bien si se va a acabar en media hora, pero acaba la cosa durando cuatro largas horas. Comentarios de todo tipo al comienzo, luego desperdigados, también la final. Sin ser una gala en esencia reivindicativa, ha tenido, claro, sus discursos reivindicativos, necesarios, dónde si no, si el cine es la cuna de la creación. Alguien tendrá que decirlo, caramba. "El cine español goza de buenísima salud. Hoy todo el mundo habla de nuestro cine y habla bien", ha dicho el presidente de la Academia de Cine, Fernando Méndez-Leite. Y ha dicho esto sin olvidar, según sus propias palabras, el "genocidio de Gaza", la "brutal" represión de inmigrantes en Estados Unidos, los ataques contra Irán y Afganistán y los "bombardeos sobre Ucrania entre otros muchos desmanes entre otros puntos de nuestros degradado mundo". Esta es, meridianamente clara, la postura de la Academia de Cine, refrendada desde el escenario en diversas ocasiones. Las coordenadas que son. Clarividente igualmente en su mirada el cineasta y escritor asturiano Gonzalo Suárez al considerar a sus envidiables 91 años que, en la actualidad, con un hombre, de cuyo nombre no quiere acordarse pero que "juega al golf" con nuestro mundo "impunemente", el cine es el "último reducto" con el que podemos soñar despiertos. Ese tipo de defensa sí ha sido constante durante una velada de celebración que ha mantenido hasta el último momento, como procede, solo faltaría, el desenlace que llega después del nudo. El Goya Internacional este año ha sido para la actriz Susan Sarandon , quien ha apelado a mirar el futuro con esperanza y a poner en el centro valores como la bondad. Visiblemente emocionada, ha reivindicado: "Tener esperanza en tiempos difíciles no solo es una actitud romántica ni ligera, se sostiene en verdades esenciales. La historia de la humanidad no es solo una historia de conflicto, sino también de valores como el sacrificio, la bondad y la compasión". Luis Tosar y Rigoberta Bandini han ejercido razonables, tampoco digamos que espectaculares (y cuantos años van ya sin poder decirlo). Por supuesto, no se han callado: "La violencia que esta industria siempre ha condenado, la guerra de Irak, la de Ucrania, el genocidio de Gaza, hoy es un día especialmente triste porque Israel ha echado a Médicos sin Fronteras de la frontera y está dejando a millones de personas sin hospitalizar". "Siguen haciendo la guerra por ahí", ha apostillado Tosar, refiriéndose a las noticias terribles sobre Irán.