La hija del hombre que desapareció en Porreres: «Al caer la noche y sentir la bajada de las temperaturas llegó el momento más desesperante»

Tomeu Moll salió a estirar las piernas durante el mediodía del domingo 22 de febrero. Se encontraba disfrutando de la soleada jornada junto a su familia y ninguno de ellos esperaba que, ese día, Tomeu, afectado por el Parkinson, se desorientaría. A pesar de contar con un dispositivo que registra sus pasos, lo dejó en casa porque su intención inicial era realizar un pequeño recorrido que no superase los diez minutos. Pero su mente le traicionó por un momento. Se dejó llevar por sus recuerdos y al salir del pueblo hacia un terreno familiar en el que tenían naranjas, confundió una de las vías y acabó perdido en la periferia de Porreres. Sus familiares iniciaron las batidas y tras ellos se estableció un gran dispositivo que se mantuvo hasta las cinco de la madrugada; pero no lograron localizarle. Afortunadamente, sobre las 11:00 de la mañana del día siguiente, Tomeu apareció sano y salvo. Estaba a pocos metros de uno de los lugares que más se había peinado durante la noche pero el estado de la hierba alta y la dificultad del terreno húmedo, no permitió advertirle por la falta de visibilidad. Ahora, ya recuperado, tanto su familia como él agradecen el esfuerzo de los efectivos y el apoyo del municipio.