Desde tiempos antiguos el campo ha mirado al cielo. Una granizada inoportuna podía tirar meses de trabajo. Esto parecía relativamente olvidado, pero los accidentes climáticos se han multiplicado, y el sector del vino empieza a pagar las consecuencias. Se han puesto manos a la obra por dos motivos: que el cliente final no asuma los potenciales aumentos de costes; y para adaptarse a una nueva realidad que será duradera en el tiempo. El director general de Compras de Félix Solís , Carlos Nieto , explica a este periódico que «el sector del vino está cada vez más condicionado por la variabilidad climática, con campañas en las que las previsiones pueden cambiar de forma significativa a lo largo del ciclo vegetativo.... Ver Más